Una historia más común de lo que parece, ahora testimoniada en cámara.

Sucedió en la Copa MX. Monterrey enfrentaba a San Luis y Javier Ibarra, joven de 17 años, ingresó al campo de relevo. Mientras tanto, el padre del mucho atestiguaba el momento desde las gradas. En cuanto entró al campo, se convirtió en el aficionado más feliz del momento y quedó grabado.

Amor de padre, le dicen.

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