Tras escucharse el silbatazo final del duelo entre las selecciones de Alemania y Holanda, que terminó igualado a dos anotaciones; el central Virgil van Dijk se acercó al árbitro del partido para darle las condolencias por el fallecimiento de su madre.

El zaguero del Liverpool reconoció el trabajo del silbante y le dedicó unas breves palabras, mismas que hicieron salir las lagrimas del juez.

Cabe recordar que unos días atrás, durante la ceremonia de los himnos, el defensor cedió su chamarra a la niña que lo acompañaba. Virgil van Dijk demuestra su gran valor no sólo en la cancha.

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