¿A los jóvenes no les gusta mirar partidos de fútbol?

Una nueva realidad deben analizar y concientizar los expertos en marketing deportivo: a los jóvenes no les gusta mirar partidos enteros de fútbol. Estamos hablando de una generación hiper-estimulada, con video juegos, redes sociales, aplicaciones, teléfonos celulares y, aunque quizás no lo concienticen, hacen saber que su tiempo es valioso porque tienen muchos intereses en que invertir sus minutos.

“La disminución de la asistencia y la audiencia ya es una realidad para aquellos que no evolucionan lo suficientemente rápido; es tiempo de actuar”, señala Nielsen Sports en su informe “Why gen Z is challenging the notion of the ‘hard-core’ sports fan”. (¿Por qué la generación Z está cambiando el concepto del fanático duro del deporte?).

La generación más joven, de 12 a 24 años, en un estudio realizado, prefiere ver resúmenes de partidos en 56% de los casos. Más del 60% no verá todos los partidos de su equipo y solo se detendrá en duelos importantes. Sin embargo, aseguran sentirse identificados con sus clubes, bien sea por simpatía o tema de tradición familiar. El estudio demuestra que están bien informados del acontecer del equipo por redes sociales, pero, un partido normalón, entero, por dos horas, como que no va mucho.

El siguiente grupo etario (25-40 años) sí está de acuerdo en ver juegos completos, aunque un importante 35% también se casa con los resúmenes antes de engullirse un partido de 90 minutos o más. De ahí en adelante, personas más adultas y clásicas, apuestan en su mayoría a como se ha consumido históricamente los juegos.

Tiempo, valioso tiempo

Esto no quiere decir que el fútbol pierda terreno en la sociedad, por más que los e-sports ganen terreno de forma muy acelerada. De hecho, en algunos territorios es buena noticia.
En varios estudios, consideran que en unos años en Estados Unidos, el béisbol perderá terreno ante el fútbol. NFL y NBA siguen muy sólidos, pero para las generaciones menores de 40 años, un partido interminable de nueve innings, en dos horas y media, cuatro horas aburre. Y con más de 100 juegos de un solo equipo al año, es fácil que se pierda la atención.

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La MLB está haciendo todo lo posible para acortar el tiempo de duración de los partidos sin alterar aún la esencia. Como ejemplo, tenemos la “regla panamericana”, esa especie de penalti en extra inning que deja sembrado un corredor en la segunda base para liquidar el juego rápido.

Pensar en comercializar

Ante estos escenarios, los grandes dueños de derechos se la están pensando. La Liga y Ligue 1 han saltado a Twitch, una plataforma amigable para la generación Z, de streaming de videojuegos. No quieren perder ese nicho.

Posiblemente venga una ardua comercialización en resúmenes y capsulas de partidos para poder controlar este activo, que tiene impacto en los más jóvenes. Estarían restringidos dentro de los paquetes de derechos de TV.

La reflexión esconde una complejidad de calado, y a la que la industria no ha querido empezar a enfrentarse hasta la irrupción de servicios OTT como Dazn. La venta de los derechos a canales y plataformas de pago permite diversificar los riesgos, pero cada vez choca más con unos aficionados jóvenes que “quieren poder pagar únicamente por lo que quieren, dónde y cuándo, y sin ningún compromiso contractual a largo plazo”.

Y aquí entra el concepto de snackables, es decir, contenidos de consumo rápido que complementan el directo y no tienen que estar relacionados exclusivamente con el partido o carrera, según recoge el portal Palco 26. “Tienen mayores expectativas de experiencias de entretenimiento que sus mayores, y nuevas formas de descubrir y consumir contenido”, sostiene Nielsen.

¿Cambiarán los formatos del deporte por una nueva generación? ¿Cómo estamos en Latinoamérica ante esta realidad?