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Quizá los haya motivado el haber recibido tantas muestras de cariño, admiración, afecto, y hasta de amor cada domingo de aficionados de todas las edades y estratos sociales. Tal vez el que muchos de ellos hayan tenido un origen humilde y el haber crecido bajo situaciones difíciles, despertó en ellos la inquietud de, desde una mejor posición económica y con mayor influencia sobre la gente, poner sus esfuerzos para ayudar a componer el tejido social. O simplemente sea hambre de poder y privilegios lo que anime a un futbolista a decantarse por incursionar en la política una vez colgados los botines. Ejemplos alrededor del mundo de cracks que una vez dado el silbatazo final de su carrera, les da por postularse a algún cargo de elección popular, hay muchos. Romario y Bebeto en Brasil, George Weah en Liberia o Andriy Shevchenko en Ucrania son algunos de los jugadores que fueron tras un huesito –cualquiera que haya sido su verdadera intención- y que en la mayoría de los casos no tuvieron la misma suerte en los asuntos del balón que en los asuntos de Estado. La política mexicana, tan peculiar ella, no ha estado exenta de situaciones similares y aunque ex estrellas de nuestro balompié como Carlos Hermosillo hayan ocupado ya puestos de dirección de dependencias públicas, el caso de Cuauhtémoc Blanco suena mucho estos días por ser un jugador en activo que tendría que compaginar el proselitismo electoral en Cuernavaca con la lucha por el descenso en Puebla ¿Jurídicamente es posible?

De botepronto, totalmente. Aún y con la existencia de los Códigos de Ética tanto de la FMF como de la FIFA que exigen a futbolistas, entrenadores y directivos mantener neutralidad en temas de índole política o religiosa, éstos no dejan de ser simples lineamientos de conducta interna para un determinado grupo de trabajadores en específico. Al ser como cualquier reglamento interno de conducta de cualquier empresa y/o industria, los Códigos de Ética de la FIFA y de la FMF no pueden y no deben limitar ni los Derechos humanos -como el de la Libertad de trabajo- ni los Derechos políticos -Derecho a votar y ser votado- del divo de Tepito, garantías que están protegidas por ordenanzas públicas obviamente más importantes en la vida política de nuestro país cómo la Constitución Mexicana, los Tratados Internaciones de Derechos Humanos –que forman parte de la Ley Suprema de la República de acuerdo con la propia Carta Magna-, la Ley Federal del Trabajo y el Código de Instituciones y Procedimientos electorales para el Estado de Morelos. Vamos, que las reglas de ética de la FMF, o las de la FIFA, o un hipotético Reglamento Interno del Puebla ni siquiera forman parte del Derecho positivo mexicano, por lo que en estricta teoría las Leyes Federales y Locales del Estado de Morelos debieran privar sobre las disposiciones futbolísticas, aunque en un país en general, y en un fútbol en específico dónde el Pacto de Caballeros que a todas luces es no solo ilegal sino hasta inconstitucional regula los procesos de contratación de una actividad profesional aún por encima de la Constitución y las leyes laborales mexicanas, todo puede pasar.

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Al estar programada la jornada electoral el domingo 7 de junio, y teniendo como un máximo de plazo cuarenta y cinco días previos a la celebración de la misma para dedicarse plenamente a una campaña electoral, el delantero de La Franja estaría en una hipotética disyuntiva de elegir entre el fútbol o la política a partir de la Fecha 14 del Clausura 2015, cuando se enfrenten Puebla y Atlas en el Estadio de Lobos BUAP el sábado 18 de abril. Y digo hipotética, por qué obrando de buena fe y apelando al deber ser que debiera reinar en los comicios nacionales (¡Ay ajá!) por meras cuestiones de logística, y sobre todo, ética, moral y sentido común, Cuauhtémoc Blanco debiera de avocarse únicamente en su campaña electoral en beneficio de los habitantes de la Ciudad de la eterna primavera., pero, teniendo en cuenta que el Puebla estará luchando por su salvación de la máxima categoría del balompié azteca, y en una hipotética calificación del conjunto poblano a la Liguilla, si el otrora ‘10’ del América logra compaginar sus actividades profesionales con el desarrollo de su campaña electoral en sus ratos libres, no debería de tener ningún problema. Obviamente, eso suena imposible.

En estos días, Decio de María ha dicho que se estudiará conjuntamente entre la FMF y miembros del INE el caso de Cuauhtémoc Blanco y del dueño de los Tiburones Rojos del Veracruz, Fidel Kuri, quien aspira a ocupar un cargo en la Cámara de Diputados, por lo que habrá que estar atentos a las resoluciones que puedan tomar.

Manuel González. americanista bohemio y tahur. En mis ratos libres litigante.