Análisis: Brasil a la final de Copa América

 

Atrás quedaron los tiempos de los grandes atacantes de Brasil. Empezando por Pelé, luego Careca. Terminando el siglo con Romario, Bebeto y arrancando el nuevo con Ronaldo, el fénomeno.

Después de esos matadores, sequía. Por años se buscó. Fred, Hulk, Jo, Luis Fabiano… no había quien llenara ese hueco dejado en Alemania 2006, en el último mundial del “gordito” Ronaldo.

En casi década y media Brasil parecía resignada a conformarse con buenos mediocampistas, que al menos tuvieran una pizca de fantasía en una cada vez más mecanizada práctica del fútbol.

Gabriel Jesús y Roberto Firmino, aunque aún están bien, bien lejos de los mencionados en el primer párrafo, mejoran en buen margen a los mencionados en el segundo.

Sin embargo, a pesar de los números con los que llegan a la Copa América, Brasil, salvo un quebrado partido contra Perú, en el que marcó 5-0, no fue precisamente contundente en el evento.

Venezuela y Paraguay, dos selecciones evidemente inferiores, maniataron a la Canarinha y la obligaron a cerrar los 90 reglamentarios sin goles, en empates 0-0. Brasil, al sol de hoy, es el único equipo que no ha recibido goles en  la Copa.

Pero le costó ser contundente. Ayer, ante Argentina, en la mejor versión albiceleste del torneo, aparecieron los atacantes de manera efectiva y en especial, creando caos en el rival.

El 1-0 fue una belleza: robo, sombrero y regate de Dani Alves, quien encontró tirado a la banda a Roberto Firmino. Esté soltó un buen centro y finalizó la jugada Gabriel Jesús que simplemente la empujó.

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Firmino, silencioso pero letal

Para el 2-0, se devolvía el favor: Robo de pelota cerca de la media cancha de Gabriel Jesús, se devora todo el sector argentino, ingresa al área, no lo puede detener un rival, recorte, pase gol y entra a la jugada Firmino para anotar.

Insistimos: Argentina no tuvo una buena Copa América. Para nada. Al contrario, padece un proceso involutivo realmente preocupante. Pero, sea porque Messi despertó tarde o por que el factor emocional de enfrentar a tu peor enemigo hizo crecer el grupo, la Albiceleste fue rival duro de roer justo en su despedida.

En una Copa América donde el nivel de juego ha sido bajo, de pocos goles, es interesante el nivel que muestra Brasil, aún sin Neymar (¿Se acuerdan de él, verdad?). Si bien ya era sólido defendiendo, que se hayan encendido los atacantes es un buen presagio. Gabriel Jesús y Firmino tienen bastante por demostrar, pero han dado un sólido paso. Y no solo para ganar esta Copa América, también para pensar en el hexacampeonato mundial.

Gabriel Jesús. todo un personaje