«Autogol»: Cualquiera pudo haber matado a Andrés Escobar

 

¿Qué es lo peor que puede pasarle a un comentarista deportivo?

El comentarista deportivo Pepe Calderón Tovar, fanático del fútbol desde que tuvo uso de corazón, se queda sin voz cuando es testigo de aquel autogol fatal que Andrés Escobar metió en el partido de Colombia contra Estados Unidos en el mundial de 1994.

Este es el abreboca que ha usado el autor,  Ricardo Silva Romero, para promocionar “Autogol” (2018), una novela de ficción que gira alrededor del lamentable hecho del asesinato del futbolista Andrés Escobar luego de marcar un gol en su propia puerta.

La trama, acá va con algo más de psicopatía, pues es Pepe Calderon, quien arrastra traumas personales quien persigue al jugador y lo asesina.

No. No es un spoiler. Este aspecto importante se ha hecho público en las diversas reseñas y la trama de la historia toma otras dimensiones a medida que se van acabando las páginas.

“No solo es una apasionante novela sobre el fútbol, sino uno de los mejores libros para entender al país; un trabajo literario impecable,minuciosamente documentado, que interpreta como pocos la epilepsia emocional que es ser colombianos, y que habla por una generación entera a la que Silva interpreta como nadie. Una novela inolvidable”, la reseñó el reconocido periodista colombiano Daniel Samper Ospina.

«Sin señalamientos ni indagatorias, pero sí con notable rigor y sarcasmo en dosis exactas, esta obra escarba en el que seguramente es el más doloroso de nuestros traumas nacionales recientes y, en últimas, dice lo que nadie quiere oír: no importa tanto quién mató a Andrés Escobar como saber que lo pudo haber hecho cualquiera de nosotros». lo dice Federico Arango Cammaert, periodista.

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En la trama, el narrador -omnisciente- deportivo decide acabar con la vida del defenestrado héroe nacional y para ello viaja hasta Medellín, no sin antes recorrer diferentes regiones del país aderezadas con viajes emocionales a su pasado.

El autor explica que fueron personajes cercanos a Andrés Escobar quienes crearon la figura del comentarista obsesionado: “mandé un cuestionario a un grupo de periodistas, futbolistas, dirigentes (desde Francisco Maturana hasta El Pibe Valderrama, desde Hernán Peláez hasta Johnson Rojas, desde Gustavo Gómez hasta Darío Jaramillo), pidiéndoles el favor de que me lo respondieran como si conocieran al personaje: Pepe Calderón Tovar. Y todos los hicieron. Sin mayores indicaciones, aparte de que era un comentarista gordo y opita (nativo de Huila), jugaron el juego: dijeron conocerlo, contaron anécdotas de su infancia, le lanzaron infamias que aún no perdono. En fin, se inventaron cosas maravillosas”.

En definitiva, buena literatura y fútbol bajo la firma de Ricardo Silva Romero, que realizó un exhaustivo trabajo de documentación con esta novela, hilo conductor para conocer la ciudad de Medellín -y la sociedad colombiana- de la época.

 

“Oí que alguien me decía “Pepe: a ese desgraciado lo van a matar”. Y que otro se afanaba a responderle “no matan a nadie por eso”. Y de inmediato, convertido de un golpe en el hombre que tenía escondido dentro de mí desde que fui un niño arrimado, pensé “pero alguien tendría que matarlo”.