Baggio «El Divino»: La fabulada historia del crack italiano

Hace menos de una semana Netflix estrenó una película basada en un ícono futbolístico de los años 90: Roberto Baggio. Se trata de una película dirigida por Letizia Lamartire y protagonizada por Andrea Arcangeli, quien interpreta al hombre de la “coleta divina”.

Baggio: “Il divin codino” (traducido como “Baggio, “La divina coleta”, aunque para el público en español Netflix lo simplificó como Roberto Baggio: “El Divino”) debería analizarse desde dos perspectivas: cómo la observaría una persona ajena al fútbol y cómo la disfrutaría un seguidor del deporte más popular del planeta.

Sobre la primera óptica, tenemos una moraleja simplona, de un joven que tiene muchas diferencias con un padre áspero y que pelea por un sueño o promesa. Sin embargo, terminó con un “happy ending” encontrando la felicidad en otras cosas. Eso, sin más.

En cuanto a la apreciación de un seguidor del fútbol, podemos bifurcar la perspectiva en dos grupos: los nostálgicos, que agradecen revivir momentos inolvidables como el Mundial de USA 1994 y los nuevos aficionados, que posiblemente, no apreciarían del todo en este film la grandeza de Baggio.

El momento más icónico de la carrera de Baggio

Entre quienes vivimos ese Mundial de 1994, se disparan recuerdos y la nostalgia gana la batalla. Ya se sabe el final de ese tramo de la historia: un penalti fallado que dolió mucho a una nación tan futbolera como Italia. Los que estamos en ese grupo, agradecemos la pequeña radiografía de como sobrevivió a ese momento, como sobrevivió con la amargura de su padre y posiblemente todos desconocíamos que encontró la felicidad en Brescia, el club modesto al que dedicó sus últimas patadas.

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Pero, para el aficionado joven, menor a 30 años se le quedará corta la historia. Tendrá que buscar en YouTube o en reseñas antiguas el por qué Roberto Baggio es un gran jugador. Apenas se menciona que ganó un Balón de Oro (1993), no se recrean jugadas históricas previas al Mundial de USA 1994, ni se muestran mayores logros que puedan graficar cuando Arrigo Sachi le dice “tu eres nuestro Maradona”.

El film da un salto del joven prometedor del Vicenza que es fichado por la Fiorentina (1985) hasta Estados Unidos 1994. En ese período, se omite su maravilloso paso por la “Viola” y ser figura de la Juventus, con quienes ganó la Copa UEFA de 1993 y fue lo que le hizo merecedor del Balón de Oro y del FIFA World Player, al mismo tiempo.

Después, viene otro vacío temporal, después del fallo del penal. Ganó dupleta con Juventus (Liga y Copa) luego del Mundial (en la 1994-95), un momento que le significó un “desahogo” después del Mundial perdido; y luego, ganó otro “Scudetto” con Milán (1995-96), con buenos números. Se omite un paso por el Inter que seguro también se le podía sacar provecho. Hay un salto enorme del Mundial, de seis años, a su etapa “feliz” con Brescia.

En resumen, no es la obra maestra del fútbol. Más bien es una historia edulcorada y fabulada de un hombre que no se rindió a pesar de todas las adversidades (en especial las lesiones), pero que los nostálgicos del fútbol de los noventa sabrán apreciar mejor que nadie.