Burundi: la liga que prohíbe las celebraciones de gol pero sí juega con público

“Pueden seguir jugando, pero sin celebraciones”. Puede ser un frase realmente hipócrita pero es la que tiene a flote a la liga de Burundi, que con tres jornadas pendientes, es la única de África que está activa y se suma a Bielorrusia, Tayikistán y Nicaragua como las únicas ligas en disputa del planeta.

La Liga Premier de 16 equipos de Burundi,  se formó en 1972. El club más condecorado de Burundi es el Vital’O FC, que ha reinado en 20 ocasiones. El Inter FC, de Bujumbura, es el siguiente mejor con nueve.

Sin embargo, Le Messager Ngozi, que se fundó en 2005, está a nada de titularse. La prensa dice que una vez se proclame campeón la liga se acaba.

La ex estrella de la Premier League, Saido Berahino, que pasó por el  West Brom y Stoke, nació en Bujumbura y es capitán del equipo nacional, es lo más reconocido de Burundi en el mundo. De resto, jugadores casi amateurs que con suerte salen a otros países. Hoy, son vistos por miles, de todas partes.

La República de Burundi no está muy acostumbrada a grandes alegrías deportivas. De hecho, es uno de los países más pobres del mundo, con el segundo PIB per cápita más bajo del continente africano según el Banco Mundial, envuelto en constantes guerras civiles, corrupción y un empobrecimiento masivo.

Por eso, la clasificación de su selección de fútbol para la Copa de África del año pasado contó con un “crowfunding” para costear su participación en el evento, colecta que se hizo viral  y en la que varias estrellas participaron.

Lejos de esas alegrías, que el mundo esté atento de su liga es un gran consuelo para esta gente.

 

El presidente de Burundi mostrando sus «habilidades». No te rías que puedes ir preso

Otra dictadura más

Al igual que Nicaragua, Bielorrusia y Tayikistán, Burundi está bajo el mando de un opresor. Al igual que las otras tres ligas, minimiza el riesgo del Coronavirus y quieren transmitir normalidad al resto del planeta.

Pierre Nkurunziza manda en este país desde 2005.Es bien sabido que Nkurunziza es un fanático del fútbol, al punto de ser partícipe en varios partidos organizados por él mismo, y posee su propio equipo de fútbol, llamado Aleluya FC, que afortunadamente no está en primera división.

El 1 de marzo de 2018, se llevó a cabo un partido de fútbol en la ciudad de Kiremba, en donde participó Nkurunziza junto con su equipo, contra un equipo local, conformado tanto por jugadores locales como por refugiados congoleños. Dos jugadores congoleños, quienes al parecer no sabían que el presidente era uno de los jugadores, le arrebataron el balón más de una vez e incluso, lo hicieron caer varias veces. Tras ello, Nkurunziza se mostró bastante molesto por aquella osadía, por lo que dio por terminado el partido de forma abrupta, y ordenó el arresto y encarcelamiento del DT del equipo rival y de los organizadores del evento deportivo, bajo los cargos de »conspiración» y de »socavar la seguridad del Estado».

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Este mandatario, que llegó  a arrestar a sus opositores, clausurar partidos políticos rivales e incluso, asesinar manifestante, ha ganado “elecciones” con 91% del apoyo popular. Dice que en este 2020 termina su período y no se presenta más. Mientras, obliga a jugar al fútbol en su país.

«Si hay signos de propagación del virus, detendremos el campeonato», dijo el presidente de la federación,  Ndikuriyo Reverien, a BBC Sport Africa. «Si no hacen celebraciones, abrazos o saludos con la mano estaremos bien. Hay que lavarse las manos al entrar al campo, en el entretiempo y al salir», agregó, como si fuera un gran protocolo de salud.

Poco dijo en cuanto a las multitudes que siguen yendo a los estadios: «La gente sabe cuidarse y somos bendecidos por Dios».

«Vamos a jugar y al mismo tiempo nos mantendremos en contacto constante con el Ministerio de Salud«, explicó.

“Dios nos protege”

De hecho, la atención mundial ha hecho que se planifique la Copa del Presidente (la copa del país) cuando termine la liga. «Seguramente han detectado dinero de derechos de televisión y apuestas. Hay dinero y no piensan en nosotros», dijo un jugador a Africa Sports.

El partido gobernante ha tratado de tranquilizar a los burundianos de que no deben preocuparse por la pandemia mortal que está arrasando el mundo, permitiendo que la vida continúe como siempre e incluso avanzando con una elección presidencial programada para el 20 de mayo.

«No tengan miedo. Dios ama a Burundi y si hay personas que dieron positivo, es para que Dios pueda manifestar su poder en Burundi», dijo el general Evariste Ndayishimiye, el candidato presidencial para el partido gobernante, sustituto designado a dedo por Nkurunziza

Se están llevando a cabo bodas y funerales, miles de fieles acuden en masa a iglesias cristianas (religión dominante y que el gobierno usa para manipular) y mezquitas, y los bulliciosos mercados permanecen abiertos y se comercializan en el país sin litoral de 11 millones. El fútbol tampoco se detiene. Están en manos de Dios.