“Cerrado por fútbol”: Los póstumos gritos de gol de Galeano

Cuando el Mundial comenzó, en la puerta de mi casa colgué un cartel que decía: Cerrado por fútbol. Cuando lo descolgué, un mes después, yo ya había jugado sesenta y cuatro partidos, cerveza en mano, sin moverme de mi sillón preferido. Esa proeza me dejó frito, los músculos dolidos, la garganta rota; pero ya estoy sintiendo nostalgia”, escribió el escritor uruguayo Eduardo Galeano, quien no diferenciaba muy bien a un hincha de un fanático.

El afamado autor de libros con carga histórica y política, además del imprescindible para futboleros “Fútbol a Sol y Sombra” (1995) fue celebrado a meses del Mundial Rusia 2018 por una compilación de sus mejores textos futboleros, algunos de ellos inéditos.

La curaduría la hizo el afamado periodista argentino Ezequiel Fernández Moores en “Cerrado por fútbol” (2017), que reúne todo lo que Galeano ha escrito, los que quedaron dispersos en su obra publicada, pero también varios inéditos y verdaderos hallazgos.

Algunos de los títulos de sus textos breves son: Cóndores, Mi querido enemigo, Días y noches de amor y de guerra, El ídolo descalzo, Papá va al estadio, Show business, El juego de pelota, El partido más triste de la historia, Che, La llamada “guerra del futbol”, Se venden piernas, La guerra o la fiesta, y Por Manolo y por el placer de jugar.

Es realmente una delicia en el que llama al “Ché” Gueva  “traidor”. Le: “usted es un traidor”. “No le perdonaba haber aparecido vestido de pitcher, jugando beisbol, en un periódico cubano”.

En él recopila anécdotas conmovedoras y divertidas del Galeano “futbolero”, y testimonios de sus amigos Joan Manuel Serrat, Chico Buarque y Jorge Valdano. Durante años, décadas, Galeano recopiló anécdotas sobre fútbol, en mesas de bares y restoranes, en servilletas de papel (primero) o en pequeñas libretitas (luego) desde la de un jugador que recibía una vaca por cada gol, pasando por el relato de los diez futbolistas que se pintaron la cara de negro en solidaridad con su compañero discriminado por la hinchada.

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La dicotomía del uruguayo, fallecido en 2015, pasaba por como miraba el fútbol , ese “cochino negocio”, como espectáculo, como soporte publicitario, y pese a todo, como espejo fiel de la realidad y espacio para el encuentro colectivo y la pasión popular. Para él, el fútbol expresaba emociones colectivas, esas que generan “fiesta compartida o compartido naufragio, y existen sin dar explicaciones ni pedir disculpas”.

Un libro muy recomendado, de una forma muy acertada y poética para degustar nuestra pasión, el fútbol.