Cruz Azul y sus mil maneras de perder

“El destino es un poder sobrenatural, inevitable e ineludible, que guía a la vida humana o la de cualquier ser humano”; esa es la definición de destino que se puede encontrar en la Wikipedia sobre el destino de los seres humanos, pero que puede ser fácilmente aplicable a otros entes vivientes en el mundo y el Cruz Azul puede ser el mejor ejemplo de ello.

El equipo ha pasado años en constantes fracasos (demasiados como para llevar la cuenta) que pareciera que termino por acostumbrarse a ellos; el medio futbolístico y hasta sus aficionados perecían haberse habituado a que un equipo con prácticamente todo a favor, terminara sucumbiendo en el momento decisivo.

Pero todo en este mundo cansa y en el equipo cementero dieron muestras de ello cuando llevaron a Pedro Caixinha como entrenador, un técnico alejado del ambiente mexicano y sobre todo, del ambiente cruzazulino, parecía el remedio ideal para quitar esa sombra oscura que pesaba sobre el equipo y de una vez por todas, llevarlos a la cima.

Como si esa contratación no fuera suficiente, seis meses después de la llegada de Caixinha dieron otro golpe que parecía confirmar ese camino; la llegada de Ricardo Peláez como director deportivo. El hombre que había sacado al América de sus crisis más reciente y que lo había llevado a encumbrarse como el equipo más ganador, parecía ser el hombre ideal para reconducir al equipo cementero.

Juntos, directivo y entrenador, más unos jugadores comprometidos, llevaron al Cruz Azul a una nueva final, en donde enfrentaría a su némesis más reciente: el América. Parecía la oportunidad ideal para alejarse definitivamente de su sombra oscura, pero el destino del equipo se hizo presente y perdieron en la final más insulsa del futbol mexicano.

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Finalmente el destino alcanzó al equipo cementero: ni Pelaez, ni Caixinha, ni siquiera su anhelado regreso al estadio Azteca son suficientes para recomponer la supuesta historia ganadora del equipo; este ha regresado inevitablemente a ser el equipo que siempre ha sido, sin que al parecer haya nadie que pueda sacarlo de ahí.

Con la eliminación en Copa, queda demostrado que lo del torneo anterior solo fue un espejismo, un chispazo en medio de la oscuridad; el equipo ha mostrado su verdadera cara, lo que siempre ha sido, el club del ya mérito, el que se queda corto a la hora grande y el que siempre encuentra nuevas formas de caer.