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‘Looking for Eric’ es una película que va más allá del amor por la pelota. El juego mismo es casi intrascendente en esta comedia dramática, pero existe un elemento único, con el número siete en la espalda, que convierte a la película en un deleite para todo aficionado al futbol. Eric Cantona, legendario futbolista francés, se interpreta a sí mismo en el filme dirigido por el británico, Ken Loach. El ex Manchester United acapara la pantalla grande con una pizca de arrogancia y el carisma de sobra que demostró a cada momento durante su carrera como futbolista.

A diferencia de otros filmes con tintes deportivos, en ‘Looking for Eric’, el astro futbolístico no es el eje rector de la película. En esta producción británica, Eric Cantona es el personaje secundario de una historia que arranca casi como un drama. En ella, Eric Bishop (Steve Evets) es un hombre de mediana edad hundido en una crisis personal, profesional y amorosa. Justo cuando el suicidio parecía su principal opción, apareció en su vida uno de sus más grandes ídolos, o mejor dicho, la esencia de uno de sus más grandes ídolos. Es entonces cuando el ex Manchester United aparece de la nada para brindar una nueva esperanza al decadente protagonista de la historia.

Bishop es un obrero abandonado por su segunda esposa y enamorado de su primera mujer, padrastro de un par de adolescentes ligados a la mafia, y un aficionado de sepa al Manchester United. Totalmente insatisfecho con su rutinaria vida, encuentra en los ojos de su máximo ídolo las respuestas necesarias para encontrar su bienestar. Por medio de alucinaciones y distintos viajes mentales, Eric Bishop entra en contacto con un Cantona más humano del que se hizo una leyenda sobre el empastado, pero citando al ex futbolista francés en una de sus líneas más hilarantes, «No soy solo un hombre, soy Cantona».

En la película estrenada en 2009 escasean las escenas en estadios, vestidores y entrenamientos, pero eso no le resta el ingrediente de toda hazaña deportiva. La pasión por el futbol de un hombre se convierte en su pasión por la vida; toda la desesperanza y miseria en que se vio envuelto Eric Bishop, cartero de profesión, se va al olvido cuando encuentra en Eric Cantona a un gurú para la vida diaria, el entrenador personal que todo amante del a futbol quisiera tener. Y así, con la destreza y magia que demostró durante años sobre el terreno de juego, Cantona resuelve también la vida de un hombre que se busca a sí mismo, que encuentra el consuelo en las palabras de un delantero francés.

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Durante las casi dos horas del filme, Eric Bishop es constantemente rechazado por su ex esposa, humillado por un grupo de gángsters, y víctima de una redada policiaca por los indicios criminales de sus dos hijastros, pero con un legendario ex futbolista en su vida, no hay crisis suficiente para derrotar al cartero londinense. El mensaje de la película es claro: A pesar de lo sombrío del panorama, siempre existirá la esperanza suficiente para poner fin al peor de los problemas. Aunque la moraleja de esta historia pueda parecer bastante ñoña, es quizá ese optimismo lo que permite al ser humano mantener la frente en alto aún cuando el mundo se derrumbe en un instante.

A destacar:  La gran actuación de Eric Cantona; el francés se interpreta a si mismo con gran naturalidad, y cada uno de sus apariciones aporta en demasía al ritmo de la película.

¿Ya la viste? ¡Califícala!

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