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El culto rendido a uno de los máximos amos de la pelota es casi irreal, pero cuando suena el silbatazo final, el Dios se convierte en hombre. Diego Armando Maradona es mucho más que un ídolo multitudinario, así lo demuestra Emir Kusturica en un filme que retrata el rostro humano detrás de una zurda privilegiada. El director, guionista y músico serbio, es el encargado de infiltrarse en la vida del eterno ’10’ argentino. De manera progresiva, Kusturica pasa de ser un espía a un confidente para el ‘Pelusa’, un fiel compañero en las más sinceras declaraciones.

La calidad estética del filme se queda a un lado de un documental donde el verdadero artista es ‘El Diego’. Durante poco más de 90 minutos, Maradona retoma el protagonismo que le llevó a la gloria como futbolista. La picardía, carisma y honestidad que le caracterizaron siempre se reflejan en una entrevista interminable con distintos escenarios y múltiple temática. La pobreza, el éxito, las adicciones, y hasta la política, entran en juego a través de la lente de un osado Kusturica.

La iluminación no es siempre la mejor, los encuadres no son milimétricos y muchas veces el ruido externo genera una barrera entre la verdadera intención del filme y una mala toma. Visualmente, la película está lejos de la perfección, pero se compensa con ciertos detalles que realzan la calidad del documental. Las breves animaciones que dibujan a Maradona como un personaje de caricatura, la proyección de grandes goles conseguidos por el ‘Diego’ y la música que acompaña a cada escena suman puntos a la labor de Kusturica.

A diferencia de muchas otras películas documentales, ‘Maradona by Kusturica’ mantiene un ritmo interesante; en ningún momento cae en lagunas que orillen al aburrimiento ni rinden un tributo excesivo a un personaje que roba cámara por sí mismo. La narración es bien llevada por Kusturica, que no es ni adulador ni juez de la persona detrás de los millones de fanáticos. Quizá el principal de los pecados recae en el ego del director. Las forzadas referencias a otros filmes de Emir Kusturica terminan por descuadrar el eje rector de la película; más allá de ese detalle, se trata de una cinta verdaderamente disfrutable.

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Cuando la película termina se alcanzan las conclusiones esperadas. Emir Kusturica responde para él y para el público las preguntas que se plantean recién iniciado el filme, se entiende al de ‘Villa Fiorito’ como un ser humano antes que un fenómeno. Una canción de Manu Chao acompaña al ocaso del documental que confirma a ‘El Diego’ como el Sex Pistol del Futbol mundial, un personaje que además de ser mago es hombre de carne y hueso. Y como bien menciona el director de esta cinta: «Si Andy Warhol estuviera vivo, sin duda habría puesto a Maradona en una ilustración junto a Marylin Monroe y Mao Tse-Tung».

A destacar: 

1.- Las distintas escenas que muestran algunos momentos bizarros de la Iglesia Maradoniana.

2.- El acercamiento personal entre Director y Protagonista facilitan la fluidez del documental.

3.- La película se desarrolla a través de subtemas bien estructurados.

¿Dónde verla? Netflix y Youtube.

¿Ya la viste? ¡Califícala!

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