Dinamo – Hajduk: El derbi croata de hermanos enemistados

El viernes se juega la edición 221 de todos los tiempos (117 en la era croata) del Vječni derbi, el “Derby Eterno” de Croacia, entre dos “hermanos” enemistados: El todopoderoso Dinamo Zagreb contra el siempre contestatario Hadjuk Split.

Estos compromisos siempre están marcados por fuertes episodios de violencia, mucha pirotecnia y ambiente especial para los partidos. Aparte, que han marcado huella no solo en la vida deportiva del actual sub-campeón mundial, sino también en la historia política de Croacia.

Hay que remontarse a 1920 cuando se enfrentaron por primera vez ambos equipos en el Reino de Yugoslavia. En realidad, el Dinamo Zagreb se llamaba Građanski y existía una buena rivalidad. Con la Segunda Guerra Mundial terminada en 1945, los comunistas disolvieron el club, pero para salvaguardar su historia, afición e impacto en la sociedad, mantuvieron sus colores  e identidad aunque rebautizado Dinamo Zagreb. Sí, Dinamo, un nombre bien comunista como Dinamo Kiev, Dimano Moscú, Dinamo Tblisi o Dinamo Bucarest.

En la era de la Yugoslavia comunista, convivían tres grandes: los dos mencionados, junto a Partizan de Belgrado y Estrella Roja de Belgrado. Los cuatro encarnizaban emocionantes encuentros y eran los que ganaban torneos con frecuencia.

De hecho, el partido con más tensión en Yugoslavia terminó siendo Dinamo-Estrella Roja. Estrella Roja, equipo del ejercito representando el centralismo estatal  y Dinamo, representando un incipiente sentimiento de nacionalismo croata.

Los ultras del Hajduk, la Torcida, seinspiró en Brasil

La muerte del líder de Yugoslavia, Josip Broz Tito, en 1980 marcó el comienzo de la decadencia de la federación comunista y el surgimiento de partidarios de equipos de fútbol más partidizados. Y en este período de la historia, tanto Dinamo como Hadjuk, siendo los más potentes de la región que podía ser Croacia, caminaron hermanados y apoyándose, buscando la independencia.

En ese momento de la historia fueron “hermanos”. En especial contra los equipos de Zagreb. Ya en 1990 se anunciaba un inminente colapso y las diferencias étnicas iban en ascenso.

Fue un 13 de mayo de 1990 cuando en el estadio Maksimir de Zagreb, se enfrenaron Estrella Roja y Dinamo. El ambiente enrarecido empezó antes del juego. Los hinchas visitantes golpeaban sin restricciones a los “croatas” y la policía, aún centralista, no intervenía. Solo actuó cuando los ultras del Dinamo, los  Bad Blue Boys empezaron a atacar.

En medio de la batalla campal, quedó inmortalizada una imagen: el mediocampista Zvonimir Boban (se hizo famoso en Milan) golpeó a un policía que agredía a un aficionado con una patada voladora. Boban, hasta hoy, es un símbolo de la resistencia croata.

El partido, que dejó 70 heridos, es tomado como el punto de partida de la guerra independentista croata, que duró hasta 1995. Tres días después de los eventos, para rematar, ganó las elecciones yugoslavas un líder independentista croata. En septiembre, con Yugoslavia contando sus últimos días, los hinchas de Hajduk Split protagonizaron otro disturbio, al enfrentar a Partizan de Belgrado, incendiando la bandera yugoslava e izando el ajedrezado rojiblanco propio de Croacia.

 

El momento de Boban, inmortalizado en un mural

Nace Croacia, se vuelven enemigos

La guerra cobró 20,000 vidas, según recuenta AFP. Cuando terminó, el equipo nacional de Croacia jugó un papel clave en forjar la identidad nacional, primero en la Eurocopa 96 y luego en la Copa Mundial de 1998 en Francia, cuando sorprendieron al mundo del fútbol al terminar en tercer lugar.

Ya en la Liga Croata como tal, siguió la rivalidad entre Dinamo y Hajduk. Sin embargo, lejos de ser un duelo en el que se recordara con nostálgica hermandad la unión pro Croacia, el enfrentamiento se vive cargado con mucho odio y violencia.

¿El motivo? Croacia está muy centralizada, y muchas personas se mudan a la capital, Zagreb, para estudiar y trabajar. Split, en la costa del Adriático, se siente ignorado. Según BBC, cuando Split dejó de ser el gran astillero nacional, dependió exclusivamente del turismo. Fue una identidad y una economía que se vino a menos, mientras la capital relucía más. «Pagamos nuestros impuestos y Zagreb obtiene los beneficios. Así que jodanlos”, es un pancarta que nunca falta en un clásico.

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Sin embargo, vuelven ráfagas de hermandad. Como en 2013, que tanto los Bad Blue Boys como la Torcida (la hinchada ultra más antigua de Europa, fundada por unos croatas que fueron al Mundial Brasil 1950 y se inspiraron) caminaron juntos por toda Zagreb, protestando por la corrupción en el fútbol, en especial contra Zdravko Mamic, directivo del fútbol y ex presidente del Dinamo.

Se dice que Mamic robó millones de euros con contratos malhabidos. También, que a sus jugadores estelares, les obliga a firmar un contrato, amparado por las leyes croatas, que debe darle al mafioso el 10% de su salario aún luego de salir de Croacia. Un informe dice que solo de Luka Modric habría obtenido 900.000 en estas comisiones. Otro punto que une a estas hinchadas es el claro sentimiento antisemita, racista y ultraderechista.

 

Una vez más, Dinamo favorito

 

Vamos al juego. Aunque son los dos equipos más ganadores de Croacia, las diferencias son abismales. Dinamo tiene 20 ligas y desde 2006 las ganó toda, a excepción de 2017 que la ganó Rikeja. Hajduk ganó seis y no celebra desde 2005. En 220 disputas, Dinamo ha ganado 95 veces, empatado 56 y perdido 69.

En los últimos siete partidos entre ambos, Hajduk Split solo ganó un juego, pero fue el más reciente, en agosto, 1-0. Como ha sido costumbre, Dinamo Zagreb lidera la tabla con 34 puntos, pero como pocas veces, a estas alturas, el cuadro porteño está a cuatro puntos y pudiera recortar diferencia para intentar romper la hegemonía.

Hajduk tiene cuatro partidos sin ganar como visitante, mientras Dinamo, antes de empatar 3-3 con Shaktar Donetsk por Champions, tenían una formidable racha de seis triunfos consecutivos sin recibir gol, incluyendo la paliza 4-0 sobre Atalanta por la Liga de Campeones.

Algunos reportes de prensa indican que los jugadores están más focalizados en el juego de Champions del martes ante Atalanta en San Siro. Dinamo y Shaktar igualan en puntos (5) el segundo lugar del grupo C, detrás del Mancester City (10).

En Dinamo están contentos porque desde 1999 no jugaban cuatro futbolistas juntos en la selección. Dominik Livakovic, Dino Peric, Bruno Petkovic y Mislav Orsic andan en un muy buen momento y se refleja en Croacia, en Champions  y en Liga.

Orisic, el croata del moment

En especial Orisic. Cuenta 8 goles en el torneo doméstico más cuatro en Champions y una asistencia. El de 26 años vive un momento espectacular. También mucho ojo al mediocentro macedio Arjan Ademi, de muy buen manejo de las salidas del equipo.

Hajduk no va a poder  con su mejor goleador, el brasileño Jairo (siete goles en liga) por ver la segunda amarilla en el duelo pasado contra Osijek por patear el banderín del corner luego de marcar gol.  Una forma tonta de perderse el clásico. Tampoco estará el portero Josip Posavec. Hace dos días se lesionó el medio Filip Bradaric y el capitán Josip Juranovic está en duda.

Quedan para dar la cara por el equipo Miro Caktas y el nigeriano Samuel Eduok quienes han anotado 5 y 4 goles respectivamente.

El partido se disputará en el Estadio Maksimir, el cual posiblemente no se llene. La liga ha presentado bajas asistencias por la baja calidad de los partidos y la temprana ida de las estrellas al extranjero, aunque si el partido hubiese sido en Split, ya se hubiesen agotado las entradas.

Por cierto, medios locales hablan de una próxima demolición del Maksimir para remodelarlo. Esto incomoda a los fans, que lo ven vetusto pero romántico. Quizás porque ahí jugó Croacia su primer partido como selección. O quizá, por la famosa patada de Boban.

 

COORDENADAS

Dinamo Zagreb-Hadjuk Split

Viernes 22 de noviembre, 11:00 a. m. (hora de Ciudad de México)

Estadio: Maksimir, Zagreb.

Árbitro: Iván Bebek