Antes, mucho antes de que Ferguson y sus 13 ligas pusieran al Manchester United como el más ganador, el club podía contar un número de pasajes claros y oscuros. Uno de los más brillantes sucedió en la década de 1950, aunque una pista con aguanieve se encargó de apagarlo.

A casi 60 años, recordamos el desastre aéreo de Munich.

El desastre aéreo de Munich

desastre aéreo de Munich

Fue en una tarde nevada, un 6 de febrero de 1958. El día anterior, el Manchester United había jugado ante Estrella Roja de Belgrado por la Copa de Europa, en cuartos de final.

Los Red Devils se habían adelantado 3-0 con doblete de un incipiente Bobby Charlton, aunque los yugoslavos hicieron un regreso espectacular dejando el marcador 3-3. Como el resultado había sido favorable para los ingleses en la ida, bastó para colarse por segunda vez consecutiva a semifinales.

El club vivía lo más cercano a una época dorada: con el escocés Matt Busby al mando, contratado en 1945, Manchester United pasó de tener 2 títulos de liga a 5. Además, su bicampeonato lo habían conseguido con los ‘Busby Babes’: elementos detectados y formados por el club bajo el mando del entrenador. Manchester United fue campeón en 1956 con un plantel que promediaba 22 años de edad.

Competía perfectamente a nivel europeo: apenas el año anterior habían debutado en Champions League, alcanzando las semifinales. En esa ocasión, los echó el Real Madrid, a la postre campeón. Ahora, habían alcanzado la misma instancia y esperaban rival entre AC Milán y Borussia Dortmund, cuya llave aún no había sido disputada.

desastre aéreo de Munich

El vuelo 609 de la British European Airways los llevaría de Belgrado a Munich, en donde recargaría combustible, para partir rumbo a Manchester. La salida tuvo su primer contratiempo cuando a uno de los jugadores, Johnny Berry, extravió su pasaporte. Fuera de ello, llegaron a Munich según lo previsto.

A las 2:19 de la tarde, obtuvieron el permiso para despegar, pero no lo consiguieron. El piloto escuchó un sonido raro en el motor y decidieron detenerse. Un segundo intento obtuvo resultados similares. Los jugadores bajaron del avión con la expectativa de volar al día siguiente, ya que la nevada arreció.

Tras contemplar sus opciones, el piloto James Thain y el copiloto Kenneth Rayment acordaron despegar, por lo que los pasajeros regresaron 15 minutos después: 11 periodistas, un diplomático yugoslavo con esposa e hija, un agente de viajes con su cónyuge, un amigo de Matt Busby, cuatro miembros del cuerpo técnico y 17 futbolistas. Sumados a los 6 miembros de la tripulación, un total de 44 personas viajarían en la aeronave.

Entre los jugadores estaban Dennis Viollet y Bobby Charlton, que se convirtieron en grandes de la historia del United. También Harry Gregg, de Irlanda del Norte y otros más como Roger Byrne, Eddie Colman y David Pegg. También la rutilante promesa de 21 años, Duncan Edwards, que ya era seleccionado inglés. Y un Liam Whelan que, al subir antes del tercer despegue, dijo un «vamos a morir, pero estoy listo». Dichas palabras se cumplirían trágicamente para él.

El piloto inició el despegue y, cerca del final de la pista, alcanzó la V1. A partir de este punto, un despegue ya no se cancela debido a que es peligroso hacerlo. La siguiente escala es la V2, que es de 220 km/h, que era el mínimo con el que su avión despegaría con seguridad.

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Tras llegar a dicho punto de no retorno, el aguanieve del final de la pista frenó el avión hasta 194 km/h, haciendo imposible el despegue. Sin pista por delante y sin posibilidad de elevarse, el avión terminó estrellado en un terreno. Un ala terminó golpeando una casa, cuyos habitantes lograron escapar del fuego. La parte izquierda de la cabina impactó contra un árbol y la derecha golpeó un cobertizo que terminó explotando por combustible que se encontraba ahí. El saldo: 20 muertos en el siniestro.

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Los futbolistas Geoff Bent, Roger Byrne, Eddie Colman, Mark Jones, David Pegg, Tommy Taylor y Billy Whelan terminaron sus vidas en ese lugar. También el asistente de cabina Tom Cable, el secretario del United Walter Crickmer, Tom Curry y Bert Whalley que pertenecían al cuerpo técnico, los periodistas Alf Clarke, Donny Davis, George Follows, Tom Jackson, Archie Ledbrooke, Henry Rose y Eric Thompson. El agente de viajes Bela Miklos y el amigo de Matt Busby, Willie Satinoff, completaron la veintena.

La tripulación, salvo el copiloto, salió de inmediato y se solicitaron los servicios de emergencia. Harry Gregg, portero del club, salió por su propio pie del avión y ayudó a otros pasajeros ante el peligro de que hubiera un incendio.

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La tragedia se cobraría 3 vidas más: Frank Swift, periodista y exportero del Manchester City, murió en el camino al hospital. El copiloto Kenneth Rayment sufrió daño cerebral y falleció al mes de haber ingresado al hospital.

La tercera víctima, y cuya historia es quizá la más conocida, es Duncan Edwards. Joven con mucho futuro para su club y la selección, pasó 15 días en el hospital antes de fallecer a causa de las heridas. Lo último que hizo fue preguntar cuándo jugarían contra Wolverhampton.

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Bobby Charlton, convaleciente en el hospital

Johnny Berry, el futbolista que extravió el pasaporte y retrasó el vuelo una hora, estuvo 2 meses en el hospital sin saber qué había pasado. Incluso estaba molesto porque su amigo Tommy Taylor, compañero de equipo, ni siquiera había ido a visitarlo. Permaneció 2 meses en Alemania antes de ser dado de alta. Al regresar a Inglaterra, se enteró del accidente y que 8 de sus compañeros, incluido Tommy Taylor, habían perecido.

Matt Busby, el entrenador, llegó con heridas muy graves, al grado de que le dieron la extrema unción en 2 ocasiones. Logró salvar la vida y recuperarse, pero no quería saber nada de futbol.

Sin embargo, su esposa y el Mundial de 1958 cambiaron su parecer. Ya decidido a trabajar en memoria de los fallecidos, regresó al banquillo y puso manos a la obra. Tras algunos años de recuperación, se hizo de hombres como George Best y Denis Law, consiguiendo armar otro equipo de época.

En 1968, con Matt Busby en el banquillo, Best y Law consagrados, más los supervivientes Bobby Charlton y Bill Foulkes, Manchester United abrió sus vitrinas para introducir la Copa de Europa, la primera en su historia. Una Copa de Europa que quizá, y sólo quizá, pudo llegar 10 años antes.

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