El fútbol como parte de la cultura en Brasil

El fútbol en Brasil no es un deporte, es su cultura. Como parte inalienable de la vida de los brasileños se vive este ambiente de diversión, júbilo, placer, tal como en otras partes del mundo ocurre, por ejemplo, con los juegos de azar y las bondades que los amantes del gambling disfrutan en un casino online sin depósito que les permite jugar gratis a sus juegos favoritos. Cuando se dice fútbol en Brasil se hace mención a cada ciudadano, cada barrio y ciudad. Fiesta, gozo, son apelativos que se mantienen ligados a este fenómeno mundial. En cada partido plazas, parques, calles esperan porque el último gol tenga lugar para volver a llenarse de la gente que, jubilosa o triste, regresa de su cita. Vivir el fútbol como se hace en Brasil es algo único, incomparable.

El nacimiento de una cultura futbolística

Cuando se habla de cultura brasileña hay que decir: fútbol; y esa condición, llega desde antaño. Fue exactamente en el año 1894 cuando un joven brasileño de ascendencia escocesa y de nombre Charles Miller, regresó a su país natal luego de haber incursionado en el fútbol inglés. Miller trajo consigo dos balones, algunos libros sobre las reglas del juego en esa otra región del mundo y un cerebro repleto de ideas para poner en práctica en su país natal. Los elementos bastaron efectivamente para sembrar la semilla de la pasión por este deporte.

Corría el año 1898 cuando fue creado el primer equipo de fútbol en Brasil. El colegio Mackenzie, en la ciudad de São Paulo, recibió tal gracia. Y claro, no fue otro que Charles Miller, quien incentivó no solo la iniciativa, sino que su labor sirvió como ejemplo para la formación de otros equipos en otras ciudades del país.

Los primeros tiempos

Los primeros partidos de fútbol que tuvieron lugar en Brasil sucedieron entre los equipos de Río de Janeiro y São Paulo, exactamente en 1901. A partir de la fecha, se dieron lugar algunas competiciones en distintos territorios del país. En el año 1906 la ya apreciada selección paulista fraguó su primera batalla a nivel mundial. En su ciudad natal, São Paulo sufrió una derrota de 6 a 0 contra una selección de Sudáfrica.

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A la par del surgimiento del fútbol, la creación de otros equipos, las competiciones entre los del patio y con otros a nivel internacional, iba naciendo un sentimiento sano, limpio, por este deporte. Fueron creadas organizaciones reguladoras, campeonatos… Salieron a la luz las primeras figuras hoy garantes de que efectivamente Brasil es la tierra de grandes nombres futbolísticos… Sucedieron goles y se dieron las “peripecias” más inusitadas… A la par del calor de esta tierra y la pasión que poco a poco fue brotando en torno al fútbol, voló el tiempo y se llegaron a ganar las primeras Copas.

Un deporte de blancos fue el fútbol de Brasil en los primeros tiempos. En un territorio caracterizado por el mestizaje también llegó la nueva era de los hombres de piel negra, para pujar héroes sin razas vestidos de verde, azul y amarillo.

El fútbol, la pasión de Brasil

Además de Brasil, esta tierra caliente de bellas playas y carnavales pintorescos se conoce como “el país del fútbol”. Mujeres y hombres, jóvenes y entrados en años, saben cómo hacer “bailar” entre sus piernas al fabuloso balón. En los terrenos y en los barrios se percibe el amor que se le tiene a este deporte. Y es que no solo se trata del pasatiempo preferido de los brasileños, sino de su día a día, de su cotidianidad. Cada niño brasileño nace con los genes futboleros y aprende a desarrollar ese don como si en ello le fuera la vida. En las escuelas, dentro de cada familia, se inculca eso que se da en Brasil como hierba en plena primavera: el fútbol.