La sensibilidad colectiva cuando se toca un tema tan complejo como la homosexualidad, obliga a los realizadores a ser casi quirúrgicos en sus relatos. Esta exigencia se cumple a la perfección en ‘Forbidden Games’, una biografía desgarradora del ascenso y destrucción de Justin Fanashu.

Adam Darke y Jon Carey, ambos nóveles directores se arrojaron en una piscina repleta de tiburones donde el principal peligro era no dejarse seducir por los estereotipos actuales. Ni permitirse elevar un discurso pro o anti homosexualidad que debilitase la rítmica de narración.

Justin y John Fanashu de jóvenes

Sonará cruel, pero la tragedia es una fuente inagotable de recursos artísticos, el éxito atrae, es verdad, pero al final siempre producirá en el consumidor una envidia intrínseca que minimiza el interés, mientras que el dolor, las leyendas de glorias y derrotas, nunca pasarán de moda.

La de Justin Fanashu es otra historia de las miles que se esconden en el fútbol profesional. Un testimonio repleto de miedo, sufrimiento, angustia e inestabilidad.

Un niño abandonado por sus padres que vivió una crianza inglesa anacrónica y rígida que gestó una fuerza dentro de él que lo llevaría a la cima, y a la destrucción.

“Lo que más me gusta es que juego para la gente negra en un país de blancos”, comentó Fanashu luego de la icónica temporada de 1979 que tuvo con Norwich City – incluyendo aquel histórico gol contra Liverpool – que lo llevó a ser el primer jugador de color por el que un club pagaría un millón de libras.

Su arribo al bicampeón europeo Nottingham Forest del complejo entrenador Brian Clough sería la apertura de un portal de eventos desastrosos y llenos de sufrimiento que marcarían la vida y la trágica muerte de un talento que nunca explotó como se esperaba.

“Pagué 75 mil libras a mi hermano para que no revelase que era gay”, dijo John Fanashu. El hermano menor de Justin, quien es otra pieza fundamental en el desarrollo de la historia. Repito, John es vital en lo que Forbidden Games quiere transmitir.

La trágica historia que marcó al fútbol inglés

IMDB le califica con un 6.5 sobre 10. Alabando las historias que están dentro de la historia principal. Reconociendo el esfuerzo que hacen los directores por no abusar del recurso de imágenes de archivo, apelando a los amigos, conocedores y especialistas deportivos para sostener el ritmo de un modo creíble.

El documental tiene una duración de 84 minutos intensos. Como si fuese un partido del Liverpool de Kloop. No te da descanso ni espacios, y te obligará a ver la historia desde una de las dos perspectivas en que se narra – Viva la doctrina del non-spoiler – Siendo esto último, uno de los mayores éxitos de los creadores.

En Inglaterra no fue muy bien recibido. Destapar hechos que la prensa tomó como inmorales, cuyas consecuencias salpicaron a la alta esfera de la política británica, les cerró las puertas en un par de festivales. La tenue censura sigue y seguirá su curso. En Estados Unidos, sí tuvo éxito desde su primera proyección.

Leo Perlman, reconocido productor inglés, que ha participado en largometrajes deportivos exitosos como ‘I am Bolt, White Island o In The Hands of the Gods’, se encargó de darle la aprobación al guion, y le resultó tan fascinante la compleja vida de Fanashu que él mismo consiguió la financiación que requería el largometraje.

Forbidden Games se estrenó el 2 de mayo de 2017, y se encuentra disponible en Netflix para toda Latinoamérica. Ve pronto a disfrutarla porque cuando el río suena piedras trae, y existe buena posibilidad de que salga de la programación en la próxima actualización de la plataforma.

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