Fútbol en pandemia: Los militares de Corea del Sur quieren dejar de ser comparsa

Al margen de que arranque este fin de semana la Bundesliga, no vamos a ser ingratos y no vamos a echar al trasto a nuestras “queridas” ligas exóticas. De igual manera, esta sección existía antes del Covid-19 y nos ha servido para contar historias con un partido de fútbol como excusa.

Así pues, con Nicaragua con un campeón definido (Real Estelí venció en la final al favorito Managua), con la despreocupada Bielorrusia con el balón rodando a pesar de casos positivos de jugadores activos, es bueno echarle un ojo a Corea del Sur, que la semana pasada vio que era seguro arrancar la liga.

Y lo hizo. Con sus respectivas medidas de seguridad, propias de un país que ha sido alabado por como controló la pandemia. Lo que no pudieron controlar bien fueron los audios grabados de público que fracasaron al dar ambiente. En especial, les faltó sincronización cuando se hacía gol y cuando se acababan los partidos. Amén, que están replicando el modelo alemán de los “hinchas de cartón”.

En la jornada 2, escogimos un duelo del sábado. Es un cruce poco usual porque se enfrentan dos equipos que dependen del estado.  Sangju Sangmu, el equipo del ejército, enfrenta al Gangwon, de la gobernación de la provincia del mismo nombre.

Son rara avis, en una liga donde los equipos representan a empresas. Pero, el Gangwon podemos resumirlo como un equipo de media tabla para abajo y que nace del capricho del gobernador, Choi Moon. Apenas tiene 12 años de vida.

Historia buena la del Sangju Sangmu, el equipo del ejército.  Y para ilustrarla, recordaremos el llanto de Heung-Min Son, figura del Tottenham que rompió a llorar cuando su equipo no alcanzó los octavos de final del Mundial.

En Corea del Sur, el servicio militar es obligatorio. Seas quien seas. Heung-Min Son y cualquier otra persona masculina, incluyendo futbolistas afamados, deben cumplirla o enrolarse antes de cumplir los 28 años. Son dos años de servicio.

Heung-Min Son quedó campeón con Corea del Sur en fútbol de los Juegos Asiáticos y su obligatoriedad pasó de dos años a dos meses, según reglas del gobierno. Fue astuto, aprovechó la cuarentena para servir a su patria.

Pero no todos son Heung-Min Son. Y para ellos, existe el Sangju Sangmu, el equipo (literalmente) del ejército, bajo la administración de las fuerzas armadas de Corea del Sur.

Su jurisdicción, tutelada por el Cuerpo Deportivo de las Fuerzas Armadas de Corea, donde están todos los deportes y donde encuentran refugio los deportistas profesionales mientras están al servicio.

El fútbol está en la “Unidad Uno”, donde también están Rugby, Fútbol Americano, Baloncesto, Hockey sobre Hielo, equipos que juegan en ligas de primer nivel. Por ejemplo, el béisbol está en la “Unidad Dos”, pues aunque el béisbol es el deporte más popular, no juega en la principal liga.

Como el servicio militar dura  dos años, cada año par, se renueva la plantilla. Es decir, para este 2020 entró un “esqueleto” nuevo de jugadores, aunque cada año impar entran cuatro o cinco destacados.

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No siembre jugaron en Sangju.  Se fundó en esta ciudad, pero de 2000 a 2010 se mudaron a  Gwangju. En 2011 regresan porque el gobierno falló en algo que estaba en el contrato: Crear un club de fans de al menos 10.000 personas

Este equipo se nutre principalmente de los jugadores cedidos por otros equipos que han decidido cumplir el servicio. Algunos lo hacen muy temprano en edad, para evitar complicaciones en un futuro fichaje al exterior, pero otros lo dejan cuando están cercanos a los 28, porque consideran que no darán un salto a otra liga a esa edad.

El punto más crítico en la historia de este particular equipo no han sido sus descensos (ha sido campeón dos veces de la K-League 2), sino el escándalo de amaños que explotó en 2011 que involucró a cincuenta jugadores de la K-League. El Ministerio de la Defensa se encargó directamente de nueve jugadores y lo más triste, Lee Soo-Cheol, el entrenador de ese equipo, se suicidó al ser hallado culpable, suspendido del fútbol de por vida y que debía pagar cinco años de cárcel. Ese mismo año, por la deshonra, quitó la palabra “Phoenix” (Fénix, el ave que renace de las cenizas) de su nombre completo.

Antes del parón del Coronavirus, se hablaba que para 2021 este equipo volvería a la K-2 por dos motivos: falta de competitividad y una segunda mudanza de ciudad, a una localidad no revelada aún.

Y puede que vaya de la mano. Este equipo fue vapuleado en la fecha debut 4-0 por el Ulsan.

Sin embargo, no todo es malo. Hay una figura que llama mucho la atención y que solo aguarda la mejor ocasión para debutar en la absoluta de ese país. Oh Se-hun, nueve del equipo, que ha destacado en todas las categorías nacionales, pasando por el Mundial de Polonia en 2019 (dos goles, titular todos los juegos, quedaron subcampeones) y este año en el preolímpico, donde también marcó goles y quedaron campeones, asegurando su participación en Tokio, cuando sea que se dispute.

Precisamente, Sehun viene del verdugo de la primera fecha, Ulsan. Apenas pasen los dos años obligatorios, la prensa asegura que recalará en Europa.

El rival de turno, Gangwon, viene de golear 3-1 al Seoul, tercero de la campaña pasada.

Sangju Sangmu-Gangwon

Sábado 16 de mayo, 12:05 am (Hora de CDMX)

Estadio: Sangju Stadium, Sangju.

 

Y más fútbol…

Vuelve a la acción la liga de Vietnam,  que se suma a China Taipei, Uzbekistán, Islas Feroes y nuestra querida Bielorrusia (¿?), que este fin de semana tiene duelo de punteros: BATE Borisov por fin alcanzó la cima y está empatado con Slutsk. Ambos se enfrentan el sábado a las 11:00 a. m. (hora de CDMX).