La “Champignon League”: Qué hay detrás del ridículo legal que la UEFA emprendió contra una pizzería

Uno pudiera pensar que las grandes batallas legales de la UEFA son de gran escala, como enfrentar en juzgados deportivos y civiles la idea de la Superliga. Pero no, el ente del fútbol europeo, que a veces exhibe más organización que la misma FIFA, se enzarza en líos absurdos como demandar a una pizzería alemana por usar el término “Champignon League” para una de sus pizzas.

La regidora del fútbol europeo se ha metido en una batalla legal contra un restaurante en la ciudad alemana de Giessen, en la región de Hesse. Todo ello, únicamente por el nombre de uno de sus platos que se acerca peligrosamente a uno de sus marcas premium:  UEFA Champions League.

Pobre Latinoamérica. En todo el continente hay locales, bares, productos alusivos a la Champions y son verdaderamente sujeto a demanda. Pero quizás, por estar dentro de la misma Europa, pudo actuar de forma más expedita.

Concretamente, una pizza de champiñones, la ‘Champignons League’ que sirven en el restaurante Pizza Wolke, como ellos mismos han narrado en su cuenta de Instagram. Ahora, la UEFA que considera que viola sus derechos de autor por plagiar a la Champions League, ha iniciado un litigio contra estos.

 

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«¡Nos sentimos honrados! ¡Cómo un niño con una pelota nueva! ¿Una notificación de la UEFA? ¿En serio?», escribieron en redes incluso celebrando la «publicidad» que le está haciendo el organismo. «¡Simplemente nos muestra que estamos absolutamente en el camino correcto! ¡Comenzamos un viaje y no nos detendremos hasta que estemos en todos los refrigeradores y en todos los hornos!», añadieron.

Ni tan pequeños

Según pudo investigar la agencia AP, además de tener un restaurante en Giessen, la empresa Pizza Wolke también vende pizzas congeladas. Sus productos se comercializan en 2.000 supermercados de Alemania y desde diciembre de 2020 han vendido más de 300.000 unidades.

El discurso que llevaban medios y la misma pizzería para atraer publicidad no va tan cierto y si un ente es capaz de vender 300.000 unidades en un corto lapso de tiempo, pudiera ser matera de preocupación e intervención judicial con algo de justificación.

En las redes sociales sus seguidores han apoyado a la empresa. “Estos tipos (refiriéndose a la UEFA) están tan fuera de la realidad que es impactante”, escribía uno. “¿A quién se le ocurre hacer esto? Es una pizzería random en el maldito Giessen”, apuntaba otro.
Muchos se lo han tomado también con humor. “Deberían cambiarle el nombre a Superliga Europea”, le decía a la marca uno de sus fans.

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El dueño de “Pizza Wolke” (traducido sería algo así como “Nube Pizza”), Shadi Souri, inicialmente pensó que se trataba de una broma, dijo a la radio local. No ve por qué tiene que cambiar el nombre ya que su empresa tiene los derechos de marca de la Champignon League y dijo que no tenía miedo de ir a la ley. Por otra parte, nunca en la historia de la pizzería había tenido tanto apoyo.

Foto vía Twitter

No fue un gran éxito

UEFA, viendo el impacto en medios que tuvo la noticia, retiró la demanda y añadió humor: Sin “Claramente, algunas personas se están “comiendo” esta historia. Obviamente, la UEFA se toma en serio la protección de su propiedad intelectual, pero este caso parece ser un caso de un agente de marcas local demasiado entusiasta que actúa con demasiada prisa” y remataron “La UEFA Champions League puede convivir felizmente con esta pizza que suena deliciosa”.

Sin embargo, UEFA termina ganando la batalla. Primero, en tema de imagen pública reaccionó rápido y con sentido del humor. Un día tardó para desmontar un hecho noticioso que empezaba a crecer. Y según reportes de medios de Suiza, fueron abogados alemanes que trabajan en el país velando los intereses UEFA quienes solicitaron cambiar el nombre y el “desmontaje” vino desde la sede de UEFA en Nyon, Suiza, en una maniobra dirigida por el departamento de relaciones públicas.

Pizza Wolke era antes de esto, una pizzería de pocos seguidores en Instagram (donde se libró la “batalla” mediática), pero luego no creció mucho. Llegó a 12 mil seguidores, algo si se quiere, pobre para el impacto global. La publicación tuvo apenas 5.796 me gusta y 306 comentarios. Menor suerte tuvo la siguiente publicación en la que el dueño muestra la carta retirando la demanda (1938 likes, 79 comentarios).
Digamos que el éxito fue moderado para la pequeña tienda, pero la historia quedará ahí para ser recordada como un chiste.