La Guerra de la Espuma: Los inventores del «spray de las faltas» demandan a FIFA

En 2010, a Conmebol se le infló el pecho. Sudamérica estrenaba, con aprobación de FIFA y de la IFAB, un elemento innovador, que le pondría bien parada en el fútbol moderno.

Su nombre técnico es “aerosol de espuma evanescente”, pero se popularizó en el mundo castellano como “el spray de las faltas”. A la IFAB, después de que se probó con éxito en Sudamérica, le agradó la idea y según un comunicado “aprobó por unanimidad su empleo en todos los campos de juego del mundo, luego de un profundo análisis y evaluación de los beneficios que aportaría el empleo del spray”.

En el calendario, se marcó a Brasil 2014 como el primer Mundial a utilizarse. Detrás de este invento, están los grandes rivales sudamericanos: el brasileño Heine Allemagne, con el nombre comercial de “Spuni” que lo inventó y patentó en 2000 y el argentino Pablo Silva quien empujó su aplicación al fútbol. Juntos tienen los derechos intelectuales de este invento.

La creación es un líquido gaseoso de color blanco, el cual no daña a las personas ni al césped, y luego de estar expuesto al aire se desvanece al cabo de un minuto, visualmente sin dejar rastro alguno. Puede ser aplicado con éxito sobre césped, césped sintético y hasta tierra seca o barro.

Da precisión exacta para la colocación de la barrera. Hay una medida estipulada por FIFA que ya el ojo por ciento del árbitro le quita exactitud. Para reducir el ángulo de tiro, por décadas, los integrantes del muro se adelantaban uno, dos, tres pasos…los que pudieran darse en cualquier distracción arbitral. La espuma cercó a los pillos.

El 9.15 original. No acepte imitaciones, como FIFA

Los chicos de Spuni firmaron contrato con FIFA para comprar su patente por 40 millones de dólares y se usaría el producto (pagando stock de estos fabricantes) hasta 2017, pasando por el Mundial Brasil 2014, amén de una renovación o compra mayor de esta espuma.

Pues, ocurrió el FIFA Gate. Los dirigentes sudamericanos que hicieron un puente cayeron presos o muertos y Sepp Blatter fue detenido. Nunca se pudieron comunicar con Gianni Infantino. El aerosol 9.15 (nombre comercial, que no es casualidad) ya no era el único en el mundo.

“Existe una acción judicial de SPUNI contra la FIFA desde 2017 buscando que se cumpla ese precontrato para la adquisición de las patentes del producto. La causa está en un Tribunal de Río de Janeiro. A pesar de que un juez brasileño le reconoció a SPUNI la patente en 44 países y le prohibió a la FIFA el uso del aerosol no respetó ese fallo y lo utilizó en el Mundial de Rusia 2018. Además, ocurrió una decisión cautelar de un Tribunal Superior de Brasil que permitió que durante la Copa del Mundo Sub 17, que se llevó a cabo a fines del año pasado, la FIFA pueda adquirir un producto similar en el mercado”, explicó el abogado de los demandantes, Cristiano Zanin,  al Diario Olé. Por cierto, Zanin fue abogado del expresidente Lula da Silva.

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Según ese fallo cautelar, que menciona el abogado,  por cada partido en el que se usó el spray desde 2017 corresponde una multa de 15.000 dólares. Los cálculos preliminares, aparte de los 40 millones iniciales por la negociación anterior, podrían caer al menos 80 millones más por la utilización del aerosol “pirata”.

Pablo Silva, uno de los inventores, con Sepp Blatter y el fallecido Grondona, presidente de la AFA

FIFA al contraataque

El movimiento judicial busca que a través de la justicia brasileña, que tiene influencia en 44 países a través de patentes, se congelen activos de FIFA y se recupere el dinero que consideran agraviados.

Obviamente, un gigante como la FIFA no se iba a quedar de brazos cruzados. Introdujeron una contra demanda donde se especifica los porcentajes de agua, sulfato de sodio, cloruro de sodio, betaina, dietanolamina, triazina, óxido de dimetil amina, pigmento reducido en agua y propano. En su presentación, la FIFA denuncia que la proporcionalidad de cada compuesto en la fabricación de la espuma «es demasiado amplia y permite la presencia de ingredientes adicionales». Por ahí es un “argumento a lo China” para poder “piratear” el invento.

En Brasil, se dice que incluso el INPI, el instuto de propiedad intelectual de Brasil, podría ser manipulado por la fuerza de FIFA y la Confederación Brasileña de Fútbol para declarar nula la patente. Toda esta batalla legal, que empezó en 2017, se ha agudizado en el primer trimestre de este año.

El coronavirus ha demorado la salida del fallo. Lo cierto es que se ha desatado una verdadera “Guerra de la Espuma” por un invento y un acuerdo que no sobrevivió al temblor político más grande de la historia de este deporte.