La muerte de la “Blue Girl” y la hipocresía de la FIFA

 

 

Sahar Jodayarí  (o Khodayarí) se preparaba el 18 de marzo de este 2019 para su rutina de cada dos domingos: pintarse la cara de azul, disfrazarse lo más parecido a un hombre e ir al estadio, con el siempre latente miedo de ser descubierta.

Jodayarí, a sus 19 años, sentía con mucho amor a su equipo Esteghlal, pero con más pasión la lucha que llevaban ella y miles de mujeres en Irán. En este país, en  1979 se instauró un sistema islámico radical, y en 1981 se prohibió la entrada de las mujeres a los estadios de fútbol , siendo esta apenas una de tantas restricciones que tienen las damas bajo una estricta doctrina sharia.

Foto de la Blue Girl en redes sociales, presumiendo de su disfraz y de su vista en el estadio

La “Blue Girl”, conocida internacionalmente así por los colores de su club, varias veces entró a los juegos como hombre y no pocas fue descubierta. Era popular entre los activistas que defienden el derecho de la mujer a apoyar a sus equipos, a su país.

Pero, en ese nefasto marzo, la cosa fue distinta. Jodayarí  fue detenida y pasó dos días en la cárcel de Gharchak y fue puesta en libertad condicional a la espera de juicio. Hace pocos días, a  principios de  septiembre y sabiendo que iba a ser condenada a seis meses a dos años de cárcel (con las humillaciones que en la doctrina iraní eso significa para una mujer), se inmoló rociándose combustible  y aunque logró llegar viva al hospital, falleció por las quemaduras el nueve de ese mes.

Una terrible nota de las últimas horas de la «Blue Girl»

“Su único ‘crimen’ fue ser mujer en un país donde las mujeres enfrentan una discriminación arraigada en la ley y que se presenta de la manera más horrible que se pueda imaginar en cada área de sus vidas, incluso en los deportes”, dijo en un comunicado Philip Luther, director de investigación y defensa para Oriente Medio de Amnistía Internacional.

Masoud Shojaei, el capitán del equipo de fútbol masculino de Irán, dijo en Instagram que la prohibición está «enraizada en pensamientos anticuados y dignos de vergüenza que las generaciones futuras no entenderán».

 

Actuaron tarde

La lucha de las mujeres iraníes lleva rato en pie de guerra. No hay que banalizar el hecho del reclamo para ir a un simple estadio de fútbol. Es el hecho que sea considerada igual a un hombre, a otro humano. La proyección del fútbol puede garantizar mejores luchas. Aparte, con leyes tan estrictas, el único espectáculo masivo libre de ideología es un partido de fútbol.

Esta pelea desigual tuvo un alto impacto en Rusia 2018. Al estar clasificada Irán, las mujeres aprovecharon para apoyar a su equipo en las tribunas y mostrar carteles pidiendo apoyo para que las damas puedan entrar a estos recintos. En buena parte de los casos, la seguridad del estadio quitó varios de estos carteles para evitar “temas políticos”. En Teherán, hubo una concesión para que las mujeres solo pudieran entrar al Estadio Nacional Azadi para ver los partidos restantes del Mundial, en una tribuna especial y separada de los hombres.

Aunque en Rusia 2018 se hicieron sentir, varias de sus pancartas fueron retiradas

Con las declaraciones de los líderes espirituales del país, se puede graficar el impacto de unas duras leyes: “La situación en los estadios no es adecuada para las mujeres, y no hay duda de que la mezcla y libertad de los jóvenes es la fuente de muchos problemas morales y sociales. Además, en algunos deportes, lo que usan los hombres no es apropiado para las mujeres. Por lo tanto, deben abstenerse de asistir a tales eventos, especialmente porque pueden verlos en la televisión, por lo que su presencia física será innecesaria. Cuando una mujer va al estadio y ve hombres semidesnudos con ropa deportiva, el pecado se comete«, dijo en algún momento el Gran Ayatolá Naser Makarem Shirazi.

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La lucha tiene años y la FIFA ha accionado en cámara lenta. En  2005 nació el movimiento “Open Stadiums”. Comenzó como un pequeño grupo de fanáticas del fútbol femenino que protestaban frente al estadio Azadi durante un partido de clasificación para la Copa Mundial de 2006,  entre Irán y Bahrein.

Antes de que las redes sociales se hicieran populares, Open Stadiums escribió cartas a la FIFA y la AFC, exigiendo que se tomaran medidas sobre la violación de los derechos humanos por parte de Irán. Escribieron a los medios de comunicación nacionales e internacionales, tratando de hacer que alguien escuchara, pero en gran parte se encontraron con el silencio, según cuenta The Guardian.

En 2013 hubo un poco más de visibilización. Sepp Blatter, acompañado de la activista y exfutbolista australiana, Moya Dodd visitaron el país. Al conocerse la noticia, varias damas se acercaron a exponer la realidad.

Pero más allá de unas pocas cartas de los entes rectores del fútbol sugiriendo cambiar de dirección, cartas con poca contundencia «sugiriendo», «invitando» o «recomendando» , la represión seguía: “Muchas de estas chicas fueron a detención policial moral: las agredieron sexualmente, tuvieron que estar desnudas, investigaron sus partes privadas. Fue un gran negocio, y muchas de ellas tenían menos de 18 años”, relató una miembro de Open Stadiums. “Otras activistas feministas nos minimizan diciendo que hay peores problemas en el país que ir a ver el fútbol. Pero es el simple derecho de estar y asistir a eventos públicos».

Parisa Pourtaherian, la fotógrafa iraní que desafía las leyes al tomar fotos de partidos de fútbol desde las casas cercanas a los estadios

Hace un par de años, con el buen momento del Persépolis en la Champions Asiática un grupo de “mujeres barbudas” (recordemos que deben disfrazarse de hombre para entrar), fueron reconocidas y encarceladas, golpeadas. El partido fue contra el japonés Kashima Antlers y la noticia se difundió.

Eso, más lo visto en el Mundial, movió a FIFA a tomar cartas en el asunto y había fijado para el 31 de agosto fecha límite para Irán. Si no permitían entrar a las mujeres, no tendrían derecho de disputar el camino a Catar. El gobierno ignoró totalmente esa orden, no dio respuesta y a los pocos días, se fue a otra dimensión en un acto desesperado la querida “Blue Girl”.

“La FIFA es responsable de la muerte de Sahar y de lo que estamos pasando los activistas. Debería ver cuánta presión sufrió Sahar durante el tiempo de detención y después. FIFA y AFC (Confederación Asiática de Fútbol) son completamente responsables de estos enormes problemas que están sucediendo. Su falta de esfuerzo amenaza la vida de otras personas ”, se pronunció Open Stadiums.

Luego de casi 40 años, las mujeres vuelven al estadio de fútbol

Tarde, pero el día llegó. Irán permitió que en el arranque de las eliminatorias a Catar, ante Camboya, las mujeres tuvieran una tribuna para animar a su selección. El bestial 14-0 a favor del local quedó opacado con el gran triunfo de las chicas. Y la mayoría recordó a Sahar, quien quizá por la negligencia de quienes manejan el fútbol no estaba con su jovial alegría en la tribuna, pero su espíritu seguramente disfrutó que la puerta del graderío se abrió para todas.