La selección de las Islas Falkland (Malvinas): fútbol y personalidad lejos de la política

 

La Islas Malvinas. O las Falkland Islands. Un pedazo de tierra en ultramar que generó una disputa territorial devenida en guerra entre Argentina y Reino Unido, aplastando este último a los sudamericanos, que vivían días de dictadura.
Las Malvinas también dieron otro cariz muy allá de lo futbolístico a ese recordado Argentina-Inglaterra del Mundial México 1986, donde Maradona ascendió a los altares de los dioses.

 

En Argentina, aún aseguran que las Islas les pertenecen. Se hacen constantes homenajes en el imaginario popular a los caídos y a un eventual reclamo de ese territorio en ultramar. Y el fútbol no escapa: En Mendoza hay un estadio que se llama “Malvinas Argentinas”. Pero ¿Alguien ha preguntado cómo se sienten los habitantes de las islas? ¿Ingleses o argentinos? Varios documentales revelan que el sentir va más por la Reina que por el mate. Y tiene sentido, si muchos de ellos han venido de territorio continental inglés para repoblar la región.

Entonces, ¿cómo queda el fútbol ahí? Efectivamente Islas Malvinas sí tiene una representación y también tiene su liga local formada por siete equipos: Chandelry FC, Sealed PR, Kelper Store, Sullivan Blue Sox, HMS Montrose, Suppliers y Tri Service Allstar. Se organizan en una selección, que si bien no tiene reconocimiento de UEFA, menos de Conmebol, disputa los Juegos de las Islas, una especie de Olimpiadas de los territorios de ultramar de distintas naciones , en la que en 2013 lograron un histórico tercer lugar; aparte de los juegos propios de territorios de ultramar de Reino Unido. Así pasea su soberanía este equipo.

Poquitos pero suficientes

En las Malvinas, el fútbol se juega desde fines del siglo XIX. El primer club fue Stanley FC y se formó en 1916. Debido al bajo crecimiento demográfico y a la falta de oponentes, se transformó en la selección local.

Cuando no se realizan los Juegos de las Islas, además de la liga local se realizan partidos amistosos entre la selección isleña y los militares británicos de la Base Aérea de Monte Agradable, especialmente cuando recalan barcos de la Royal Navy. También hay encuentros con los trabajadores contratistas de la base militar. Son los únicos disponibles para los eventos.

En marzo de 1997, para celebrar el 50 aniversario de la creación de su Liga, tuvieron su debut internacional. Jugaron tres amistosos contra la Universidad de Magallanes en Punta Arenas. En 2005, en Rapa Nui, se enfrentaron con la selección de la Isla de Pascua, también territorio chileno. Perdieron 5-0. Más del 5% de la población en las Islas es chilena, quizás de ahí tanta relación. Chile es el único país de América Latina donde la selección de Malvinas pudo jugar alguna vez. Y eso, generó muchos conflictos con los argentinos.

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Micheal Poole, político local y emblema del fútbol de esas islas, confiesa que le ha sido difícil foguearse con los equipos argentinos, que geográficamente, son los más cercanos. Y ve casi imposible ser un miembro de Conmebol: “La AFA (Asociación del Fútbol Argentino) es una institución con presencia internacional. Hará lobby para evitar que nosotros juguemos a nivel oficial. Es improbable jugar amistosos en Argentina hoy por hoy. El anterior gobierno argentino impuso sanciones. Y eso dificultó las cosas”.

En la entrevista en el Diaro La Jornada, Poole explicó que “Quiero ser enfático con esto. Nosotros queremos jugar al fútbol. No hacemos política. Queremos jugar al fútbol nada más. Es una gran pasión”.

Cómo puede, Poole sigue al Liverpool. Y vía televisión satelital, todos en la isla siguen la Premier League. Algunos sabrán por referencia quien es Boca o River. Pero hasta ahí.
Lo curioso es que no son cerrados. Un territorio que a duras penas roza los 10.000 habitantes, necesita “refuerzos” de otras latitudes.

“Tres chilenos componen el equipo. No se le cierran las puertas a nadie. Puede jugar cualquiera, siempre y cuando cumpla con los requisitos de residencia y se ajuste a los deseos del DT. Cualquiera”, agregó.

Patricio Balladares, Jean Paul Izeta y Rafael Sotomayor son los chilenos que participaron en los Juegos de las Islas de 2017. Aún no ha vuelto a participar esta selección, pero están atentos a cualquier llamado.

Balladares e Izeta trabajan en el Malvina Hotel, resort principal de las islas y auspiciador del equipo. Sotomayor también trabajó en el mismo lugar, aunque ahora lo hace en otro lugar. La hotelería y la falta de oportunidades en Chile los llevaron a ese sitio recóndito.
Jugando cascaritas en las canchas del hotel impresionaron a los presentes. De inmediato, consultaron su tiempo en la isla (cinco, ocho y doce años respectivamente) y daba para ser convocados. Desde 2009 integran esta selección.

«Aquí se entrena cuando se puede», advierte Balladares. «Le ponemos empeño, jugamos de noche, con frío o con lluvia. Ojalá tuviésemos más equipos contra los cuales foguearnos», añade Sotomayor en una entrevista a El Mercurio.

Este pedazo de tierra flotante ha generado conflictos bélicos y aún es tema de disputa. Sin embargo, en el fútbol pasan de eso. Prefieren que los recuerden como un equipo de una población pequeña que tiene mucha personalidad.