Checa nuestro RetroSapiens de Landon Donovan, el azote de la Selección Mexicana en la década pasada y el mejor jugador estadounidense de la historia.

Landon Donovan, nacido para fastidiar a México

Nació en 1982, en California. La proximidad del estado con México lo hizo convivir con latinoamericanos desde muy temprana edad y, así, con el futbol. En ese entonces, Estados Unidos acababa de ver cómo su primera división fenecía y la selección no tenía un mejor andar: llevaba 32 años sin ir a un Mundial y apenas había jugado dos amistosos en 3 años.

Desde pequeño le gustó la pelota, pasando las tardes jugando con niños de origen mexicano y convenciéndose de elegir un deporte no tan popular para los jóvenes de su país. Con el relanzamiento del futbol estadounidense, a partir del Mundial de 1994, y los proyectos alrededor del mismo, Landon ingresó a la Academia IMG, mantenida por la federación de soccer mientras los clubes se establecían y formaban sus propias fuerzas básicas.

En 1990, le tocó ver cómo Estados Unidos regresaba a la Copa del Mundo. Y en 1994, festejó el pase del Team USA a octavos de final. En 1998, ya enrolado en la formación como futbolista, le tocó ver el último lugar en el que quedó la selección. Con ese trasfondo, fue llamado a la selección sub17 que se preparaba para estar en el Mundial de 1999.

Goleador, veloz e inteligente, Donovan mostró un nivel superlativo en el certamen y guió a los suyos a un histórico cuarto lugar. El escalón para ello, por cierto, fue México.

Acostumbrado a ver, como sucedía mucho en los años 90, que los vecinos del sur les pintaran la cara en el deporte de las patadas, era normal que Donovan tuviera el odio deportivo esperado. Pero, a diferencia de muchos jugadores, él sí lo trasladaba a la cancha. Así, con formidable actuación, Estados Unidos echó a México por 3-2 en cuartos de final y garantizó su estancia en el top 4 del torneo.

Elegido el mejor jugador del torneo, fue comprado por Bayer Leverkusen en lo que sería su primera estancia en Alemania. La rompió con las reservas pero no logró quedarse con un puesto permanente en el primer equipo.

Tras la exhibición en el Mundial de 1999 y sabedores de que tenían un talento fuera de lo común, la Selección de Estados Unidos lo convocó para que debutara en un partido amistoso: contra México. No podía ser de otra forma: a los 18 años, debutó contra el rival y le clavó el primero de sus 57 goles con la casaca de las barras y las estrellas.

En 2001 volvió de Alemania y se enroló con el San Jose Earthquakes de su país. Su nivel estaba por encima de la joven liga y pronto se convirtió en hombre gol y asistidor. Acabó el año y fue nombrado MVP del torneo.

Lo mejor aún estaba por llegar. Calificados al Mundial de Corea-Japón, el veinteañero Donovan colaboró enormemente para los históricos cuartos de final que alcanzaron los estadounidenses. Y nuevamente pisando al rival: México y Estados Unidos se enfrentaron en los octavos de final. El Tricolor encaraba su llave de octavos más fácil en la historia contra un rival al que siempre le ganaba (aunque llevaba 2 partidos en los que no podía tirarlo en su casa), mientras Estados Unidos sencillamente llegaba a jugar. ¿El resultado? Un 2-0, la derrota más dolorosa en la historia de los mexicanos y la victoria más importante en la historia de los estadounidenses. Y con Landon sellando el pase con el segundo gol.

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Al final del torneo, Estados Unidos consiguió llegar a cuartos de final y Donovan fue elegido el Mejor Jugador Joven del certamen.

Su carrera a partir de este punto se hace tan grande que se divide en dos: lo que hizo con clubes y lo que hizo con Selección. En clubes, se volvió ídolo de su país, goleador y asistidor. Una estrella total. Ganó todo lo que estuvo a su alcance con Los Angeles Galaxy e instauró numerosos récords de la liga que incluye ser líder en goles y asistencias de la MLS.

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Tuvo otras aventuras en Europa que no continuaron por diversas razones. Llegó prestado al Bayern Munich en 2008, participando en 7 partidos y sin intenciones del club por retenerlo al final de la cesión. También tuvo dos etapas cortas pero exitosas con Everton, acabando ambas cesiones con la intención de compra por parte de los ingleses y la negativa del Galaxy a soltarlo.

Con Estados Unidos, consiguió varios logros significativos a nivel CONCACAF (aclarando que ningún país en esa zona ha conseguido algo importante a nivel selecciones). Hizo respetar la casa (México no consiguió una sola victoria en territorio estadounidense durante la década de los 2000, ni en amistoso), entregó cuatro Copas de Oro (antes de Donovan, Estados Unidos tenía una), marcó 5 goles en Mundiales (récord en CONCACAF), hizo 57 goles con Selección (sólo lo supera Carlos Ruiz de Guatemala), jugó el quinto partido mundialista (número que permanece como el límite de juegos por una selección de la zona), etcétera.

Sin embargo, nada más significativo que su rivalidad con México. Hizo que su selección pasara de ser un cheque al portador noventero a un impasable local durante los años 2000. Siempre tuvo declaraciones contra la Selección, orinó en el estadio Jalisco, se creció cada vez que enfrente tuvo a un rival de verde, blanco y rojo. Le metió 6 goles, en 6 partidos distintos, cuatro de ellos fueron los famosos «Dous a cerou». Y si no anotaba, asistía. Empató en Copas Oro al gigante de CONCACAF, quedó por tres eliminatorias consecutivas en primer lugar por encima de México. Frustró a la sub17 en 1999. Eliminó al odiado rival de un Mundial, jugó un quinto partido antes que cualquier futbolista mexicano que haya debutado después del Mundial. Dio a su país lo que ningún mexicano no mayor a 32 años ha podido ver. Ni Cuauhtémoc Blanco, ni Rafa Márquez, ni Chicharito ni ningún ídolo de las últimas 3 décadas pudo entregar al aficionado mexicano lo que Donovan logró entregar al otro lado del Río Bravo.

En 2011, en plena final de Copa Oro, anotó el 2-0 pero no pudo evitar que el Tri lo derrotara 4-2 en lo que fue la primera caída de su carrera contra México en territorio USA. Al año siguiente, en amistoso, viajó a la Ciudad de México por el último hito que le faltaba: ganarle a la verde en el estadio Azteca. Nacido para pegarle al odioso vecino del sur.

Donovan