MFM FC: El equipo-iglesia de Nigeria que llegó a la Champions africana

En 2015  pasó en Nigeria algo que puede ser impensado para cualquier capital del mundo: Lagos se quedó sin equipo de primera división. La diversa geografía de este país ocupaba las 18 plazas de la máxima categoría.

Pero ese 2015 ocurrió un milagro. Un equipo, una iglesia. Viniendo de abajo y con una serie de creyentes que además eran hinchas, Mountain of Fire and Miracles Football Club, entró a la división de oro y sigue ahí, firme como un árbol.

“Montaña de Fuego y Milagros Club de Fútbol”. Así traducimos al brazo deportivo de una iglesia que nació en una pequeña reunión en Lagos y que se expandió por el mundo. Y de un equipo, que de la nada creció y llegó a la Champions de su continente.

MFM busca “entrenar a los creyentes en el arte y la ciencia de la guerra espiritual, convirtiéndolos en un agresivo y victorioso ejército del Señor” según explica en su página web.

«El Pastor» con un saco de flores junto a un directivo

La aparición

A Daniel Kolawole Olukoya, en una casa de Lagos, reunido con otras 23 personas más, empezaron a experimentar milagros, sensaciones espirituales en una tarde de 1989. Esos 24, en especial Olukoya, que se convirtió el pastor de ese primer rebaño y luego en el líder de toda una iglesia, repartieron su testimonio pentecostal y su creencia (y militancia) se multiplicó por miles.

Van de la mano de la corriente cristiana pentecostalista. El pentecostalismo nigeriano emergió en los 70´s a través de una generación de jóvenes universitarios que crearon sus propios espacios religiosos basados en el tele-evangelismo americano y los ritos religiosos africanos.

Lo de la falta de clubes en la capital no fue cosa nueva. En la 2007-2008 Lagos se había quedado sin clubes de primera y eso le dio una idea a Olukoya: Atraer a los jóvenes a Cristo a través del fútbol.

Pero había algo atrás: Olukoya era seguidor del Stationery Stones, un club nigeriano que dio entre otras glorias a Taribo West. Este desapareció por temas económicos y el gran pastor quedó con la espina de ocupar ese vacío dejado.

En sus primeros cinco años deambuló por las categorías regionales, hasta que en 2013 se presenta una oportunidad: Bolowotan FC al borde de la quiebra entregó su cupo en la segunda división, sin costo alguno. Plaza que ocupó sin dudar MFM FC. Lo curioso del caso: la operación se da de la forma más amistosa con Boyin Gafaar, un reconocido empresario musulmán.

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Tras un par de años de espera, en 2015 logra el ascenso a la máxima categoría, donde ha tenido grandes temporadas, como coqueteos con el descenso. Un año antes logro su título deportivo-espiritual más importante: ganó The World Church Cup (la Copa Mundial de las Iglesias) al vencer 7-0  a la Iglesia Unida de Colombia en Goa, India.

Para 2017, el equipo tomó más fuerza económica y deportiva y culminó segundo, lo que le dio derecho a estar en la Champions africana de 2018. Los milagros avanzan rápido. Y con un músculo económico, producto de diezmos fervorosos, más rápido aún.

Rozaron la fase de grupos: en primera ronda vencieron a Bamalo de Malí con un global de 2-1, pero en la siguiente sufrieron una dura desilusión: habían ganado 2-1 en la ida en Lagos al Mouloudia Club de Algeria, pero en la vuelta fueron totalmente aplastados con un 6-0. La fe no bastó.

Al menos están produciendo jugadores. Wilfred Ndidi, que estuvo en el Leicester City, pasó por esta cantera.Se comenta que se utilizan a los pastores de la iglesias, multiplicada en los cuatro puntos cardinales del país, para «peinar» y detectar posibles talentos.

Momentos felices en Champions africana

Ser un “Olukoya Boy”

El talento no basta solo para estar en este equipo. Debe profesar la fe y si se es musulmán (algo que es normal en un país mitad musulmán, mitad cristiano-evangélico) se debe actuar con mucho respeto. «Vienen acá a ser serios», explicó un directivo

El rito religioso antes de cada juego es digno de espectáculo y para disfrutar de alojamiento, comida, equipaciones y pagos al día, se debe cumplir a rajatabla con el rechazo a la vida mundana y su alcohol, drogas, tatuajes y píercings. Y se obedece: nadie que ser un futbolista desafortunado con meses de retraso en el pago, moneda corriente en África.

Sin embargo, no todo es pureza en el reino de Olukoya, un imperio espiritual que tiene sede fiscal en Londres y que en los últimos años se ha acusado a la organización de malversación de fondos en Reino Unido y de evasión de impuestos en Estados Unidos.

Pero lo peor no esto, si no el concepto de Olukoya sobre la homosexualidad, quien asegura que “morirán ahogados en fuego”.

Al quedar paralizado el torneo por la cuarentena, MFM estaba a dos puntos del descenso. En esta campaña no han estado iluminados.