Nuestro querido Chapecoense ha descendido

 

 

Querido Chapecoense:

Estos días son duros, tanto para ti como para mí. Y al parecer, este día recordatorio del fatídico accidente será mucho más amargo. Ayer, justo un día antes de la fecha  conmemorativa del terrible siniestro, no pudieron mantenerte en la Serie A.

Hoy, 28 de noviembre, se cumplen justo tres años de aquel impacto que entristeció a todo el mundo del fútbol. Y al que no le gusta el balón también. Es que, mi estimado Chape, eras el perfecto cuento de fábulas: en 2006 estabas en cuarta división y diez años después, ibas a buscar la Copa Sudamericana en la final ante el  recién salido  campeón de la Libertadores,  Atlético Nacional.

Un equipo modesto que pocos encontraban explicación de cómo llegó tan lejos, pero al que muchos le tuvieron simpatía. Y luego, de que partieran al cielo 71 de los 77 tripulantes de aquel avión con dudoso control de calidad, casi todo el planeta se volvió tu hincha.

Te confieso, que cada 28 de noviembre desde 2016 para mí es un día de celebrar la vida. Fíjate, Chape, que volé en ese mismo avión  un par de meses atrás y conocí la amable tripulación que se estrelló en Río Negro. Acompañé a la selección de Venezuela en un viaje de Caracas a Barranquilla y al despertar esa mañana, un buen amigo me recordó:  “¿No volaste en ese mismo avión al juego de la Vinotinto en Colombia?”.

El número identificador en los costados coincidía. Sí, era el mismo. Sí, pude ser yo. Y la selección de Venezuela.  Rompí a llorar.

A partir de ahí, al igual que todo el planeta, te empezamos a seguir, apoyar, ver como podíamos hacer para que la desgracia fuera más llevadera. Actos tan nobles como la renuncia al disputar la final por parte de Atlético Nacional, como Barcelona, que te tendió la mano en un amistoso, con todo lo recaudado para las víctimas y reconstrucción del equipo, te llegaron de todas partes.

Recuerdo, Chape, que en medio de dolor, los clubes del Brasileirao te ofrecieron jugadores en cesión para reconstruir el equipo. Y también, una resolución especial para que, pasara lo que pasara, no perdieras la categoría en los próximos tres años. Los futbolistas fueron bien recibidos, pero tu alma de guerrero orgulloso pidió seguir jugando como uno más de la Serie A.  Hoy ese ofrecimiento hubiese sido tu salvación, pero el buen contendiente prefiere morir de pie antes que la lástima ajena.

En Maracaibo jugaron su primer partido de Libertadores. Y lo ganaron

Luego, Chape, te me cruzaste de la forma más alegre. Sí, al ser campeón de Sudamericana,  tenías derecho a jugar Copa Libertadores y te conocí, en Maracaibo, Venezuela. Era un día de primeras veces: Primer partido de Libertadores para ti y para el local, Zulia FC. Primer partido de un ídolo venezolano, Juan Arango. Y tu  primer viaje internacional luego de ese accidente terrible.

Vi las caras de los tuyos, de los que siguieron. Con lágrimas, me contaron lo duro que fueron estos meses y lo mucho que extrañan a quienes no están. Conocí un melancólico directivo, que perdió el chárter por un retraso y la puede contar. A un chico de prensa que no viajó porque la lista estaba cerrada. A juveniles que no entraron en la convocatoria final, que se enojaron en aquel momento, pero hoy pudieran estar muertos. Muchas historias.

Pero sabes, Chape, tu gente es agradecida. En ese entonces, no hubo quien no te tendiera una mano. Y cada aplauso, cada gesto, era genuinamente agradecido por los tuyos, Fijate, que de ese día me llevé una camiseta que atesoro con todo mi corazón. Recuerdo que ganaron 1-2 y sus lágrimas fueron ríos de felicidad en un caudal de nostalgia.

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El autor guarda con cariño este souvenir

No te volví a ver, pero te seguí con cariño. El botón de “follow” de tus redes sociales fue activado, como lo hizo mucha gente del planeta con mucha simpatía. Y a medida que fue pasando el tiempo, no miraba tanto tus juegos, pero sabía en qué andabas.

Hay tragedia dentro de la tragedia. Y a distancia, vi los reclamos contra la línea aérea, contra las aseguradoras. Contra la institución. La lucha de las esposas y familiares por su justa reivindicación seguía estoicamente en pie. Me daba un poco de desconsuelo que las heridas no cerraran.

Pero, ese 2017, año I  después de la desgracia no fue malo. Fuiste octavo y fuiste a Copa Sudamericana.  En 2018, quedaste en la plaza 14, aunque a dos puntos del descenso. Parecía que iban rumbo a la estabilidad.

Follman, Neto y Ruschel. Este último, con banda de capitán, fue el único que pudo seguir jugando de los tres sobrevivientes

Este 2019 no fue bueno. Empezando, que el único periodista sobreviviente, Rafael Henzel, murió en marzo, jugando al fútbol. Es irónico que un buen tipo que sobrevivió al choque de un avión, se lo llevara Dios de un infarto. Era un buen tipo, te digo Chape. Te quería como nadie. Lástima que solo tuve un par de llamadas y unas pocas conversaciones de WhatsApp con él. No fue a Maracaibo por temas de salud. No tuve la dicha de estrecharle la mano.

Luego de 2017, te sentía estable en Serie A. No como un grande, pero sí como un animador. Por eso, cuando veía en Instagram que perdías, no le prestaba mayor atención. A lo mejor no medía la distancia en posts entre derrotas y triunfos. Hasta que, un día mirando la tabla vi que estabas en problemas.

Y buscando información, causas, motivos y cuentas de salvación vi que persistían los problemas. Muchos hinchas no saben dónde cayó tanta plata donada para reconstruir el club. Los familiares de las víctimas aún al sol de hoy siguen su cruzada por el mundo exigiendo derechos (hace poco estuvieron en Londres, frente a la aseguradora) y lo que más me dolió, es que a los jugadores les debían siete meses de honorarios, por concepto de imagen.

Se presagiaba la hecatombe, amigo Chape. El único de los tres futbolistas sobrevivientes que continuó con su carrera, Alan Ruschel, se marchó en agosto a Goiás, harto de las críticas que decían que seguía con Chapecoense “por lástima”. Hace poco marcó gol. Y parece que seguirá en Serie A.  No debieron permitir la marcha de alguien que ascendió y estuvo en la tragedia con ustedes. No.

La camada actual lamenta el descenso

Una escapada con remate de vaselina de Rhuan le sirvió a Botafogo para ganar el miércoles en Arena da Condá y enviarte de nuevo, al purgatorio de la segunda, de la Serie B. Las cuentas eran difíciles pero la ilusión debía estar intacta. Por más esperanzado que se esté, 28 puntos de 105 posibles no sirven para salvarse. Menos, si la superivivencia estaba a nueve puntos a falta de pocas fechas.

Eres el más querido.  Oficialmente, eres el segundo equipo en la escala del corazón del pueblo brasileño. Te alientan cuando el juego no es contra su equipo principal. Y así se vio en tus publicaciones: torcedores de todos los clubes te deseaban pronto regreso. Que vendrías más fuerte. Y que te querían de corazón.

Razón tiene tu capitán, Douglas: “Es hora de volver a unirnos. Es el camino para que Chapecoense regrese a la Serie A, que es su lugar para construir nuevamente  otra hermosa historia”.

Valiente Chapecoense, también te esperamos de vuelta. Debes, primero, ordenar las cosas en casa, esas mismas que provocaron tu ausencia de la máxima categoría. Lo demás viene solo: valor tienes de sobra para lograr cualquier objetivo. Vocês voltarão mais fortes.