Con una racha de 11 partidos invicto, Manchester United vive su momento más dulce desde la Europa League ganada hace dos años. El artífice, de momento, es un hombre que ya le había sacado las papas del fuego al club cuando era jugador: Ole Solskjaer.

Ole Gunnar Solskjaer, el asesino con cara de niño

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Ole Solskjaer nació el 26 de febrero de 1973 en Kristiansund, un pueblo de Noruega. En sus inicios, por herencia paterna, intentó ser un profesional de la lucha grecorromana, pero no era muy bueno. Así, llegó al Clausenengen para practicar el deporte que lo haría leyenda.

En dicho club debutó como profesional, en 1990. Por entonces disputaban la tercera división y el joven Ole era demasiado bueno para estar allí: en 5 años (con título y ascenso a segunda incluido) con el Clausenengen, anotó 115 goles en 109 partidos.

Esa capacidad para convertir llamó la atención del Molde, club de la primera división, y lo ficharon. No pudo iniciar mejor: en sus primeros dos partidos, ya llevaba 5 goles. Se fue dos años después, con 41 goles en 54 partidos y la demostración de que el máximo circuito noruego también le quedaba corto. Sólo le faltó ganar un título.

En 1996, Manchester United buscaba fichar un delantero. Y el candidato principal no era otro que Alan Shearer, leyenda de Inglaterra como pocas. La carrera, sin embargo, la ganó Newcastle al pagar 15 millones de libras esterlinas y convertir a Shearer en el jugador más caro de la historia. La decepción fue aún mayor cuando Alex Ferguson y la directiva llevaron como único refuerzo en la delantera a un noruego desconocido que todavía jugaba en su país.

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Solskjaer inició con tubo: lo metieron de cambio y a los seis minutos ya había anotado gol. Esa dinámica, si bien no siguió esa temporada (fue titular 25 veces), es la que lo haría conocido. En ese primer ciclo con el United marcó 18 veces y ganó la liga.

En la siguiente temporada volvió al banco, Y al finalizar la misma, tras el Mundial de Francia 1998, recibió una oferta del Tottenham que Manchester United aceptó. Sin embargo, el noruego la declinó. Esa decisión tendría beneficios inmediatos para ambos.

En la temporada 1998-99, volvió a aparecer en partidos decisivos de copa entrando de cambio y anotando. También logró un récord al entrar de cambio ante Nottingham Forest y clavar 4 tantos en 12 minutos. Esas apariciones sumaron puntos en la Premier y permitieron avanzar en la copa, pero ninguna tan importante como la del último partido de ese año.

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Final de Champions League en 1999. Solskjaer inicia en la banca y Bayern Munich se adelanta al minuto 6. Por 75 minutos, los Red Devils contuvieron efectivamente a los alemanes pero no podían abrirlos. Así, al minuto 81, Ferguson le habló a su supersuplente y lo metió.

El efecto fue inmediato (y agónico). Fuera del área, Ole Solskjaer ayudó a desequilibrar mientras, dentro, Teddy Sheringham aprovechó un balón que significó el empate. Y después de que el propio noruego desbordara y provocara un córner, aprovechó el primer remate del mismo para contrarrematar y enviar el balón al fondo de las redes para sellar la final más emocionante en la historia de la Champions League.

Contrario a lo que se podría pensar, el asesino con cara de niño siguió en la banca por dos años más. Y contrario a lo que gran parte del mundo piensa, no siempre fue suplente. En 2001, sentó a Dwight Yorke y Andy Cole, ganándose el puesto de titular junto a Van Nistelrooy. Y después, durante una lesión que mantuvo a Beckham fuera del campo por un tiempo, tomó la banda derecha con bastante éxito. Desde ahí metía buenos centros, sin perder su olfato goleador.

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En 2003, sufrió una lesión de rodilla que lo mantuvo fuera de las canchas por largo tiempo. Entre regresos, cirugías y el hecho de que superara los 30 años, lo empezaron a alejar de la competencia. Sin embargo, alcanzó a recuperarse y volver al campo. Completó la temporada 2006-07 en excelente forma, pero la rodilla seguía molestando. Una cirugía más, una recuperación no satisfactoria para estándares profesionales, el punto final. Ole Gunnar Solskjaer se retiró al final de esa temporada como uno de los grandes héroes de Old Trafford. El supersuplente que marcó 28 goles entrando de cambio, el mejor que tuvo el United en la historia.

Debutó como entrenador en Molde, el club que lo llevó a la primera división. En ese momento, nunca habían ganado la liga. Cuatro años después, Solskjaer se fue al Cardiff y el Molde ya tenía 3 ligas en vitrina.

Y tras un descenso con el Cardiff y el regreso al Molde, fue llamado una vez más al Manchester United. El equipo necesitaba un cambio y el relevo elegido fue Ole Gunnar Solskjaer. Como en los viejos tiempos.

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