¿Qué será de la vida de Hagi, el “Maradona rumano”?

Gheorghe Hagi (5 de febrero de 1965), fue conocido como «El Maradona de los Cárpatos» o “El Mardona rumano”, es considerado el mejor futbolista rumano de todos los tiempos y uno de los mejores centrocampistas ofensivos de Europa de los años 80 y 90. Se hizo particularmente popular en el Mundial de fútbol de Estados Unidos 1994 donde tuvo una destacada actuación con su país y marcó cuatro goles.

En 1990, Hagi jugó su primer Mundial. Su juego impresionó al Real Madrid, que lo fichó al acabar la competición. Su traspaso fue el más caro de la historia para un equipo rumano ($4.3 millones). La caída del régimen comunista rumano, en las Navidades de 1989, fue decisiva para la posibilidad de Hagi de irse al extranjero. Hagi permaneció en el Real Madrid 2 años y, después, fue vendido al Brescia italiano.

Quizás el excesivo dominio del «dream team» de Cruyff (entrenador del F.C. Barcelona) le presionó excesivamente, ya que esto hacía que el Real Madrid buscara jugadores que le devolvieran la hegemonía en la liga española. Con el Brescia, Hagi subió el equipo a la Serie A, pero bajó de nuevo al año siguiente. Fue fichado por el F.C. Barcelona al finalizar aquella temporada . Tras 2 años en el F.C. Barcelona, Hagi firmó por el Galatasaray, con quienes ganaría la Copa UEFA. Dos técnicos marcaron su etapa española: Radomir Antić (en el Real Madrid) y Cruyff (en el F.C. Barcelona).

En Rumania, con el Staua Bucarest ganó varias ligas, copas y la Supercopa de Europa de 1986. Con Madrid y Barcelona, una Supercopa con cada uno y con Galatasaray, cuatro ligas y dos copas, más la Copa UEFA y una inolvidable Supercopa de Europa en la que vencieron a Real Madrid.

Con 35 años, en 2001 se retiró en el equipo turco. Sus gambetas, visión de juego y elegancia deslumbraron a toda una generación.

Formar y ganar

En el año 2001, recién retirado, fue nombrado seleccionador de Rumanía, sustituyendo a Ladislau Bölöni. Tras no conseguir la clasificación para la Copa Mundial de Fútbol Corea y Japón 2002, Hagi fue destituido. Como seleccionador duró tan solo 6 meses.

Lee también   El libro de esta semana: Kelong Kings

En el 2003, cogió el mando del equipo turco de primera división, el Bursaspor, pero abandonó el equipo tras un mal arranque de liga. Más tarde, en el 2004, fue nombrado entrenador del Galatasaray y ganó la Copa de Turquía en el 2005. El Steaua Bucarest le quiso fichar en el verano del 2005, pero, tras no llegar a un acuerdo económico, decidió convertirse en el mánager del FCU Politehnica Timișoara, del que sería destituido pocos meses más tarde.

Como técnico, no tuvo mayor relevancia. Luego de dejar el fútbol como entrenador, compró un prestigioso hotel, el hotel Iaki, en Mamaia, situado en la costa del Mar Negro.

Sin embargo, la pasión por el fútbol le llamaba. Prefirió ser directivo. Hagi creó su propia escuela de fútbol en la ciudad portuaria de Constanța, su ciudad natal en 2009. Le llamó “Viitorul Constanța” y en principio fue un equipo captador de talentos de tercera división.

Con la filosofía de Cruyff, de la escuela empezaron a brotar estrellas y se consiguieron resultados deportivos. Fue llamada “La Masía rumana”. En 2013 llegó a primera división, apostando siempre a su cantera.

Tras haber alcanzado el tercer y cuarto lugar en distintas campañas, finalmente en la 2016-2017 logran alzar el título de primera división. Y desde ese año se ha metido de forma consecutiva en competiciones UEFA, lo que significa que merodea siempre los puestos altos de la tabla.

Un jugador decisivo en esta etapa fructífera fue Ianis Hagi, hijo menor de “Ghica”. Un talentoso extremo que la prensa criticó por ser privilegiado al ser hijo del dueño, pero su talento lo ha llevado a Fiorentina, Genk y Rangers de Escocia, donde está actualmente.

“De Cruyff, aprendí muchísimo y en el club intentamos aplicar estas metodologías de desarrollo que dan resultado”, contó en una entrevista.

Hagi, que ha colocado ya a 26 jugadores en selecciones rumanas juveniles desde el nacimiento del Viitorul, disfruta de una nueva misión en la vida: la formación de talentos. No en vano “Viitorul” significa “futuro” en rumano.