Rivalidades crónicas: Conociendo ciudades a través de sus derbis

La historia contemporánea  se puede contar a través del fútbol. Y “Rivalidades Crónicas (2020)”, aprovecha las guerras y odios viscerales que recorren las venas de diez ciudades europeas para contar, en medio de sus disputas deportivas, sus miedos y verdades: sus angustias en cuanto a lo político, religioso, cultural…

Jordi Brescó y Pau Riera son el periodista y el fotógrafo que han esculpido esta obra. Mientras algunos aún niegan que el fútbol sea política, otros evidencian que, además de política, el fútbol es religión, lucha de clases, cultura y geografía.

Si tú crees que solo es un juego, entonces te estás refiriendo al fútbol que los grupos de amigos practican los fines de semana o al que los niños gozan en la hora del patio. Y, aún y así, en estos casos podríamos poner en duda que solo sea un juego”, Jordi Brescó, quien puso las letras a esta obra, de la casa editorial Panenka, una revista con una ideología bien Sapiens.

Hay ejemplos interesantes, como el de la antigua Yugoslavia. Durante la Guerra de los Balcanes, los Delje -los ultras del Estrella Roja- y los Grobari -los del Partizán- unieron fuerzas para combatir el gran enemigo del momento: Croacia.

Los autores

«Llegamos a Belgrado con la intención de romper el tópico de la violencia y no lo logramos”, admite Riera. «Los dos grupos ultras son de extrema derecha, tienen negocios opacos más allá del fútbol, poseen una merecida fama de violentos, la concentración de individuos ultras es más alta que en los otros derbis y muchos de ellos participaron de forma activa en la guerra», añade Brescó.

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Brescó y Riera permanecieron entre cuatro y seis días en cada una de las diez ciudades relatadas. Este tiempo les fue suficiente para explicar Sheffield, Praga, Génova, Belfast o Hamburgo, pero se les quedó corto ante Estambul. Ello les obligó a hacer más de 20 kilómetros a pie cada día.

En el caso del, Real Madrid-Barcelona, por ejemplo, los insultos y los improperios que se lanzan unos a otros en los derbis modernos tan solo son una suerte de representación teatral para seguir avivando el fuego de la rivalidad deportiva.

Una de las características que ha comportado la modernización del fútbol es que los estadios cada vez están ubicados más lejos del centro neurálgico de las ciudades, en las afueras. «Esto deshumaniza la rivalidad», considera Riera.

El libro se va lo testimonial, a la consulta no tanto del futbolista, el directivo o el periodista. El testimonio del que va a pie, del taxista, del que atiende el bar, le pone el justo sabor que solo podría reflejar quien ha estado en el sitio. Como estos escritores, quienes reivindican que el fútbol es presencia y que invitan a salir de las redacciones a buscar historias.