Ted Lasso: Fútbol para reír y llorar

Ha dado de que hablar: la serie Ted Lasso fue una gran compañera (para los usuarios de Apple TV) durante la dura cuarentena obligada en el Mundo en el 2020. La desopilante historia de cómo un entrenador de fútbol americano sin experiencia en el balompié se hacía cargo de un equipo de la Premier League, generó una serie de simpatías hacia un personaje que basaba su éxito en el empuje emocional de su grupo.

Ted ( Jason Sudeikis )no esbienvenido a la organización con los brazos abiertos, ya que el equipo es comprensiblemente ser reacio a dar la bienvenida a un estadounidense completamente inexperto como su entrenador. Después de todo, ¿cómo podían confiar en alguien que dice que el té sabe a “agua marrón caliente”?

Las desventuras de este personaje en el AFC Richmond dejan momentos inolvidables como  en una de las conferencias de prensa en el Reino Unido, Ted aprendió por primera vez que el fútbol puede terminar en empate y que el partido se juega en dos mitades, no en cuatro cuartos. Otro momento lo tiene tratando de comprender la geografía de Inglaterra. El entrenador asistente Beard explica que Gales es técnicamente parte de Inglaterra, pero eso confunde más a Ted, ya que se pregunta:»¿Cuántos países hay en este país?»

Incluso la dueña del equipo, Rebecca Welton ( Hannah Waddingham ), que inicialmente contrató a Ted para acortar las oportunidades del equipo y molestar a su exmarido infiel, se sintió conmovida por la inocencia juvenil, la determinación y las escandalosas galletas de té de Ted.

Lee también   Mourinho: "Tottenham le metió cuatro a Liverpool y tres al Madrid, a nosotros, cero"

Los demonios internos

Pero luego de una primera temporada, donde las risas y las enseñanzas del optimista más grande del fútbol (el cierre de la primera temporada da una idea de lo que viene), en la segunda, estrenada en este 2021, la serie se reta a sí misma.

¿Cómo hacerla mejor? La fórmula mágica en estos casos es explorar la interioridad de los personajes. Pero, en el arranque y tras las toneladas de candidez de la primera etapa, pareciera que el giro de timón no le va sentando bien en la segunda temporada.

Sin embargo, hacia el cierre empieza a hacerse profunda e interesante. La segunda temporada ha obligado a Ted a enfrentarse a sus propios fantasmas y ha dejado al descubierto las heridas de los personajes. La ansiedad y los ataques de pánico de Ted han servido para hablar de un tema básico en estos tiempos como la salud mental. Los problemas paternofiliales han estado en el centro de varias de las tramas, desde el protagonista hasta la propietaria del club, Rebecca, o incluso el ególatra jugador Jamie Tartt.

Todo esto desencadena un hermoso viaje  y puente a la tercera temporada, confirmada por Apple Tv y de la que se habla que será la última de esta bonita historia que ha capturado a futboleros y gente que ni se ha molestado en patear un balón.