Uruguay y su proceso incombustible

Uruguay arranca convenciendo y como candidato en la Copa América, una vez más. Esto no es novedad en el  siglo XXI. Han pasado tres generaciones y está por nacer una cuarta y ahí está, el mismo ciclo, con transiciones generacionales sin trauma.

Uruguay golea 4-0  a Ecuador, grita en la primera fecha es candidatazo, mientras otras selecciones como Argentina se desploman y otras, como Ecuador y Paraguay parecieran no tener fuerza suficiente para despegar. Ya jugaron todos los 12 equipos la primera jornada del torneo de Conmebol y ningún otro convenció más.

El «Maestro» Tábarez, el hacedor de un largo proyecto

En el mundo moderno, un proceso de 13 años en el fútbol parece utópico. Pero es una bella realidad para los uruguayos. Es el período de trabajo del “Maestro”  Óscar Washington Tábarez, que a medida que envejece, que supera trances de salud y que mira apoyado desde un bastón, va renovando la piel de un país que cada vez se robustece.

Cuando asume este tramo de la historia Celeste, rica en títulos pero que parecían difuminarse en el tiempo, en el año 2006, lo hizo con un plan que presentó en su primer día: “Institucionalización de los procesos de las Selecciones Nacionales y de la formación de sus futbolistas”. Un desarrollo integral que va más allá de pegar patadas al balón. Y al rival.

Una de las claves es que los valores humanos están por encima de los futbolísticos. “La palabra sagrada en mi cuerpo técnico es respeto. Lo primero que se le enseña a los chicos de 13 años cuando llegan es a saludar cuando pasan por un sitio donde hay gente, aunque no la conozcan, y luego a agradecer: al que les lava la ropa, al que les sirve la comida…”, dijo el técnico en una entrevista en un programa de televisión.

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Aquel renacer emerge de profundas decepciones. Tras un oscura década de los noventa, la bicampeona del planeta se perdió los Mundiales de 1994, 1998 y 2006. El uruguayo, orgulloso de su historia futbolera, empezaba a ver sus buenos recuerdos en color sepia. La hinchada se divorció de la camiseta. Algo había que hacer.

Sus pasos: asumió bajo su control todas las categorías de la selección, desde la absoluta a las juveniles, para implantar el mismo modelo. Descartó a los pesos pesados del equipo que no mostraban la ilusión y la seriedad que él creía necesaria y los fue reemplazando por jóvenes promesas, algunas de las cuales son hoy las verdaderas referencias del equipo, como Luis Suárez, Edinson Cavani o Diego Godín.

La estrella consolidada convive perfectamente con el talento emergente

Un transitar que aún sigue. Con los pesos pesados se han insertado jugadores menores de 22 años, como Rodrigo Betancur. Comparten titularidad, responsabilidades y en especial, ilusiones.

Hay un acuerdo común en todos los estratos celestes: Tábarez será el técnico hasta que él o su salud lo permitan.  El “proceso”, largo y productivo ha dejado muchas alegrías. ¿Qué sucederá cuando no esté? Es algo que muchos se preguntan, pero no se responden. Hoy es preferible disfrutar el momento.