Valdano: Los 11 poderes del líder, el fútbol es escuela

 

Jorge Valdano, uno de los poquísimos genios a seguir que ha dado el fútbol, sorprendió a todos en 2013 al editar su libro: Los 11 poderes del líder: El fútbol como escuela de vida. Con éxito gerencial comprobado, como futbolista triunfador y como personaje ejemplar, el argentino tiene la jerarquía para escribir un libro de esta índole e inspirar a los demás, no solo a los que viven del fútbol, también a los que incursionan en diversas áreas de la vida.

Sin ánimos de spoilear, estos son los 11 poderes a los que se refiere Valdano:

  1. 1. La credibilidad (porque todo empieza en la ética).

 

  1. La pasión (que tiene la ventaja de ser contagiosa).

 

  1. La esperanza (porque no hay tarea que se haga con eficacia sin ilusión).

 

  1. La curiosidad (porque la sociedad del conocimiento nos obliga a renovarnos cada día).

 

  1. La simplicidad (que necesita de un conocimiento profundo y de tener muy claro el objetivo).

 

  1. La humildad (sobre todo si es crítica para saber en qué tenemos que mejorar).

 

  1. El talento (que pone en valor al individuo).

 

  1. El equipo (que pone en valor al otro).

 

  1. El poder del estilo (que tiene la fuerza de lo cultural).

 

  1. El poder de la palabra (no sólo para decirla sino también para escucharla)

 

  1. El poder del éxito (que es un gran afrodisíaco).

 

 

Sin duda, que utiliza el fútbol como metáfora pedagógica para ilustrar al lector.  “Los líderes que pretenden acumular demasiado poder son eficaces durante corto tiempo. Mourinho es una prueba más”, es una de las que más nos ha dejado sonando en la cabeza.

“Jorge Valdano, en este libro, no habla propiamente sobre el fútbol, pero sí desde el fútbol. Analiza sus rasgos más genéricos, en cuanto «escuela de vida», con la genericidad capaz de envolver a otros muchos «mundos». Por ello los once poderes del líder que Valdano delimita pueden ser aplicados a las empresas, a las academias militares, incluso a la formación de clérigos. Es decir, puede servir de inspiración a todos aquellos que están comprometidos con el desarrollo de una obra cuya recurrencia no tiene límites en principio, puesto que desborda los del «ego diminuto», lo reseñó el filósofo Gustavo Bueno.

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En todo líder debe haber un pedagogo capaz de lograr que su discípulo se sienta único y, para eso, es necesario enamorarse de una virtud. Todos nacemos con cierta predisposición para una actividad y, cuanto antes la descubramos, antes encontraremos nuestra vocación y los estímulos eficaces para desarrollarla. Hay frases que ayudan como: “Ahora bien para los que la cuna no fue tan generosa, las carencias hay que convertirlas en un desafío para la voluntad. Porque lo cierto es que incluso para quienes nacieron con una gran ventaja inicial no se inventó nada que sustituya el esfuerzo en los procesos de aprendizaje y mejora continua del talento”, que  resumen perfectamente el espíritu de un texto impecable.

Y en especial, es muy importante el  último poder, si llega a conseguir y cómo manejarlo: el éxito. El éxito no como una vitrina para exhibir ante los demás un logro, sino como una íntima satisfacción por haber conseguido el objetivo, es el orgullo por el trabajo bien hecho, es un sentimiento de plenitud porque nuestro esfuerzo ha servido a más gente.

Ejemplifica: “Rafa Nadal en el deporte es el símbolo del éxito porque su voluntad desafía todos los límites, porque sabe ganar y perder, porque siempre hace y dice lo que debe. Porque el éxito solo tiene sentido si está sostenido por una ética de vida y él lo demuestra de un modo permanente. El mundo está lleno de héroes anónimos que son un ejemplo silencioso. Y que saben que el éxito nunca es el final del camino, sino un feliz escalón hacia la siguiente conquista”.