El Chelsea, y sobre todo Fernando Torres, lucieron esta noche en Stamford Bridge ante un modesto Genk de Bélgica que ni las manos pudo meter para evitar la goleada. La discreta temporada, hasta el momento, de los Blues por fin vio recompensado su buen juego y cosechó un resultado que deja a Villas-Boas satisfecho y prácticamente calificado.

Ni siquiera diez minutos transcurrieron para que el cuadro local impusiera condiciones, ya que al minuto siete Meireles probó y venció al portero Köteles desde larga distancia. Entonces surgió Fernando Torres. Como en sus mejores timepos en el Liverpool, Torres destacó por su control y definición dentro del área -como en su primer gol- y su astucia para ganarle la posición al defensor y ganarle el remate -para su segundo y el 3-0 azul-.

Media hora había pasado y el partido, así como los tres puntos en juego, ya tenían un sólo dueño. Todavía antes de irse al descanso, Ivanovic también se sumó a la fiesta con el cuarto gol de la noche.

El segundo tiempo era ya un trámite con un 4-0 aplastante, por lo que Chelsea no se empleó a fondo y simplemente controló el partido; ni siquiera así el Genk pudo ofrecer un poco de batalla y hasta permitió un gol más, esta vez de Kalou. Así, Chelsea asume fácilmente el liderato de grupo y se encamina a la clasificación con paso firme y decidido, como para demostrar que, aunque en la Premier no puede contra los vecinos de Manchester, sigue siendo un rival de muuucho cuidado.

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