Brasil venció 3-2 a Egipto y, aunque apurado al final, sacó el triunfo necesario para ser líder del grupo C.

El Brasil del primer tiempo fue una máquina. Jugó bien, jugó rápido y fue letal. Muy buenos goles, Neymar y Hulk siendo figuras, y hasta fantasía. En media hora se pusieron 3-0, primero con gol de Rafael al 16′, después Damiao al 28′ y, finalmente, Neymar al 30′ de cabeza.

Era pura samba hasta ese momento. El partido estaba como para darle el Oro a los brasileños de una vez.

Pero el futbol, sin importarle que sea Olímpico, siempre va cambiando el rumbo.

Para el segundo tiempo los brasileños salieron muy sobrados. Farolearon pues. Y en esa confianza se les diluyó la goleada y hasta uno que otro sobresalto sufrieron.

Los Faraones, que nada malos son con la pelota, entonces tuvieron espacio y libertad para crear juego. El veterano y capitán Aboutrika, que estaba en todos lados, fue el que descontó al 52′. Y mientras el Scratch seguía durmiendo, Mohamed Salah, que entró de cambió descontó y puso el 3-2 al 76′.

Ganso y Pato ingresaron para ayudar a Neymar en los últimos 15 minutos, pero el equipo de Menezes ya no volvió a lo del primer tiempo. No terminó con un sufrimiento máximo, pero sí con desgaste físico, pues el rival los presionó mucho y los hizo correr bastante en la segunda parte.

Ganó Brasil con dos caras. Veremos cuál es su rostro definitivo en Londres.

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