El Chelsea no pasó del empate 1-1 en el campo del Genk y aplazó su clasificación para los octavos de final, pendiente ahora de su viaje a Alemania para jugar ante el Bayer Leverkusen y de la visita del Valencia a Stamford Bridge.

Los londinenses no pudieron disipar las dudas que le invaden en la Premier, donde ha sufrido dos derrotas seguidas que le han alejado de la lucha por el liderato y le han hecho perder, incluso, el tercer puesto.

El conjunto de Andre Villas Boas fue víctima de su desacierto. Tuvo el partido de cara desde el minuto 26, cuando el brasileño Ramires marcó tras una pared con el delantero español Fernando Torres. Más tarde pudo sentenciar. A cinco minutos del descanso, una mano en el área de Buffel propició un penalti lanzado por el brasileño David Luiz que detuvo el meta Laszlo Koteles.

Los errores complicaron la situación del Chelsea. El Genk se encontró con el empate a la hora de juego. El Chelsea fue incapaz de cerrar el choque y Jelle Vossen aprovechó una acción de Kevin de Bruyne para neutralizar la ventaja inglesa. Raúl Meireles y Fernando Torres buscaron el gol sin suerte.

El técnico Andre Villas Boas echó mano de sus suplentes. De un jalón sacó al campo a Frank Lampard y Daniel Sturridge, en lugar de Ramieres y Nicolas Anelka.

Minutos después metió a Juan Mata, que ocupó el lugar de su compatriota, el joven Oriol Romeu. Para entonces el meta Laszlo Koteles ya había dejado ver sus virtudes. Evitó cualquier opción del Chelsea, cada vez menos claras.

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El equipo londinense fue incapaz de marcar y de encontrar el sosiego con el pase a octavos, que aún deberá amarrar.