El Banorte recibía la primera final del Ascenso que otorga medio boleto a la primera división. Los dos participantes llegaron en dramáticos pases el pasado fin de semana, Dorados en un juego de ida y vuelta contra Necaxa, mientras que La Piedad con un milagro de último minuto en Puebla.

Por nombre y temporada, Dorados era el claro favorito para llevarse este partido y la serie completa. Sin embargo, La Piedad se plantó con una personalidad que asombró a muchos dentro y fuera del estadio, sobre todo en la primera mitad.

Cuauhtémoc Blanco, figura decisiva en la semifinal ante Necaxa, no tardó en causar peligro esta noche. La primera del partido fue al ‘8 cuando Blanco le puso un balón como con la mano al paraguayo Gustavo Ramírez, quien peinó y se fue apenas desviado por arriba del arco defendido por Pineda. Luego comenzó la arremetida y posesión de balón michoacana.

Al menos tres oportunidades no claras, CLARÍSIMAS, de gol para los visitantes que no pudieron concretarse por culpa de Alfredo Fraustro, Mario Osuna y la «gran» definición de los delanteros michoacanos. Al ’17 Juan Manuel Cavallo desbordó por la izquierda y le mando un tirocentro a Rafa Murguía, quien se mandó un «Rodallegazo» y tiró la pelota por arriba cuando estaba solo frente a la portería ya con un Fraustro vencido. Tres minutos más tarde, Gil tuvo otro remate solo frente a Fraustro pero se la tiró al cuerpo del meta, y finalmente al ’34 vino la más clara cuando Osuna se volvió loco y le regaló la pelota Murguía siendo el último hombre. El ex Atlas se llevó el balón y tomo la «inteligente» decisión de pasar la pelota en lugar de definir, tiempo aprovechado por Osuna para enmendar su error y barrerse salvadoramente para evitar el remate de Cavallo que ya se saboreaba el gol.

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Para el complemento, Dorados recuperó la pelota y, a diferencia de La Piedad, concretó sus oportunidades. El primer aviso vino cuando, en una jugada iniciada por el Cuauh, Gustavo Ramírez se llevó la bola hasta la media luna y luego se la cedió a Daley Mena, quien alcanzó a puntear pero Pineda estaba bien posicionado para evitar el gol. Dicho gol negado, no pudo correr la misma suerte al ’61 cuando el Banorte gritó «gol» finalmente. La jugada la comenzó Daley Mena, quien le cambió la cara a Dorados con su cambio, con un centro por la izquierda que fue rechazado asquerosamente hacia arriba por un defensor auriazul. Cuando el balón bajó, Cuauhtémoc le estorbó a Pineda logrando que el meta rechazase pésimamente para que la pelota le quedara cómoda al «Lencho» Ramírez y este pusiera el primer -y único- gol de la noche con un zapatazo al ángulo.

Pudieron haber sido dos, cuando al ’81 Cancela sacó en la línea un contrarremate del -nuevamente- colombiano Mena tras otro error infantil de Pineda en su rechace.

Dorados se lleva ventaja y está a 90 minutos de ver más tangible su regreso a primera… a menos que La Piedad tenga algo que decir el fin de semana.