Lo que pintaba para un decepcionante empate en el primero de los intrascendentes amistosos del Tri, se convirtió en una victoria en cosa de cinco minutos.

El primero de los serios partidos de preparación que proclamó el Chepo como parte fundamental de su preparación hacia la eliminatoria mundialista y el torneo pre olímpico, confirmaba el concepto de partido molero que todos tenemos hasta el minuto 5 del segundo tiempo; en ese momento, con el gol de Venezuela, ni siquiera servía para entretener y dejar felices a los de por sí pocos asistentes en el Reliant.

El mal rato se completaba con un primer tiempo aburrido, sin claridad de ideas ni un concepto de juego definido en ninguno de los dos cuadros; el gol de Venezuela fue uno más de los típicos goles a balón parado que el Tri no ha aprendido a defender desde que era dirigido por Aguirre. Hasta Corona, el mejor de la noche hasta el momento, se vio mal en el gol de Edgar Greco.

Con el marcador inmerecidamente a favor de los venezolanos por su pobre desempeño, los de verde empezaron a atacar un poco más y retener más el balón, hasta que la lógica se empezó a imponer: Salcido tomó un balón fuera del área con seguridad y lo colocó en el poste más lejano, con una leve ayuda del mismo Greco, al 67′.

Los siguientes veinte minutos trajeron los conocidos y numerosos cambios, con su respectivo cambio en el parado táctico y poco entendimiento. Los venezolanos intentaron aún menos que en el primer tiempo y los mexicanos sólo un poco más.

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Cuando el empate ya se veía cantado, Marco Fabián internó por la banda y disparó, pero el portero Morales (deficiente técnicamente, por cierto) atajó y el rebote fue empujado por Márquez Lugo. 2-1 que por lo menos cumplía con victoria el trámite. Tres minutos después, ya en la compensación, Oribe Peralta por fin pudo marcar el gol que tanto estuvo buscando durante el partido y lo hizo de gran manera, con un tiro muy bien colocado y potente para el 3-1 que dejó contentos a todos.

El festejo del Chepo en los dos últimos goles parece demasiado ante tan poca relevancia del partido, pero como para el técnico nacional son todos los juegos muy importantes, se entiende tan efusivo festejo. Lástima que no entienda el concepto tan mexicano y apropiado de molero.