De los recientes duelos ante Barcelona, Real Madrid ha jugado su mejor partido contra los culés, pero no le alcanzó.

Seguramente Higuaín no podrá dormir en un buen rato, pues sus fallas pesaron. El argentino tuvo dos oportunidades claras de gol en los primeros minutos del partido, pero no las quiso aprovechar. De haber concretado, otro sería el cantar para Real Madrid. Y es que los merengues jugaron el mejor de sus partidos en los duelos recientes ante Barcelona. Mourinho se olvidó del miedo y el respeto para plantarse en el Camp Nou con gallardía.

De inicio a fin, Real Madrid lució como no lo había hecho antes. Hicieron caso omiso del temor que les imponían los blaugranas y mordieron al equipo de Guardiola a lo largo de 90 minutos. No se dieron por vencidos a pesar del 0-2 en contra y tampoco permitieron a Barcelona elaborar el futbol que le caracteriza.

En un encuentro de tú a tú, de poder a poder, Real Madrid fue superior al rival. Sin embargo, el tiempo y las fallas de Higuaín le impidieron conseguir lo impensable, derrotar a los culés en su casa para avanzar a semifinales. Por el contrario, la suerte estuvo del lado de Barcelona, que a diferencia de lo que acostumbra jugó a medio gas, angustiado en la defensa y con poca imaginación.

Cierto, Barcelona se fue arriba en el marcador en tan solo cuatro minutos. Antes del descanso, Pedro (43′) y Alves (45+2′), con un golazo, hacían respirar a Guardiola, quien en la banca sufría al ver el dominio madridista. Ya con dos goles de ventaja, todo hacía pensar en que Barcelona despertaría y acribillaría al adversario. No fue así.

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El Madrid no se asustó ni se achicó con la desventaja y presionó todavía más a los culés en el segundo tiempo. Mourinho sacó al villano Higuaín para meter al oxígeno Benzema. Premio a su habitual esfuerzo solitario, Cristiano Ronaldo marcó para acortar las distancias al 68′. Cuatro minutos después, Benzema empataba los cartones.

El resto del encuentro fue vibrante, tenso y de alarido. Barcelona se apretaba los dientes para soportar la embestida merengue. Por su parte, Madrid intentó buscar el gol de la voltereta hasta el silbatazo final, gol que no llegó.

Mención aparte al arbitraje. Fernando Teixeira quiso dar su propio espectáculo y lo consiguió con un trabajo discutible que afectó a ambas partes. Vaya, hizo lo que se le pegó la gana.

Murió el rey de la Copa y Barcelona ahora buscará ese cetro. No obstante, los madridistas pueden aplaudir el juego que hoy brindó su equipo. Mientras tanto, los culés celebrarán a pesar de haber visto uno de los peores partidos de su escuadra.