En partido amistoso, Haití se repone de un 0-2 en contra y termina empatando a dos tantos con Italia.

Con sus limitaciones y con todas las ganas de disfrutar el juego, Haití cumplió siendo un digno rival para Italia. Dispares en todas sus líneas, ambas selecciones tomaron el partido de distinta manera. Para la Azzurra fue una oportunidad de probar jugadores, un ensayo, mientras que para los haitianos significó un escaparate futbolístico bastante serio donde mostró que la humildad y los deseos de hacer algo valen mucho la pena.

Antes de cumplirse el primer minuto de juego se abrió el marcador; Emanuele Giaccherini puso en ventaja a Italia. La escuadra europea marcó el segundo al 73′ por conducto de Claudio Marchisio. En aras de romper los pronósticos, de sepultar las burlas sobre una posible goleada, Haití no se dejó caer y al 85′ encontraría recompensa acortando distancias con tanto de Pascal Millien.

Pero faltaba lo mejor. Cuando ya se daba por celebrada la victoria italiana, Jean Phillippe Peguero hizo del tiempo de compensación una auténtica locura. Ante la incredulidad de la Azzura, incluso de todo el mundo, consiguió el gol del empate al 91′. Sí, Haití vino de atrás para obtener un resultado con sabor a gloria para su causa.

Dicen que en el futbol nada está escrito. Este día los haitianos han demostrado que no hay rival pequeño, o por lo menos que no hay que subestimar al contrario.

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