Más allá de caer en la crítica de si Roma levanta o no, apelaré al buen partido que dieron la Loba y Siena. Ambos equipos salieron al campo para atacarse mutuamente. Las zagas defensivas de los dos conjuntos trabajaron como nunca para evitar ver caer su marco. Además, los porteros fueron vitales para que a final de cuentas el partido finalizara con un empate justo.

El final fue dramático. Cuando parecía que Luis Enrique respiraba con un triunfo apareció Vitiello para amargarle la noche. Pero el técnico español no debería irse tan enojado, pues a diferencia de otros partidos esta vez su equipo jugó bastante bien.

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