Las dos coreas empataron sin goles en atípico partido en Pionyang rumbo a Catar 2022

Foto: EFE

Corea del Sur y Corea del Norte empataron a cero en el primer partido disputado por ambos vecinos en Pionyang en 30 años, un histórico partido «fantasma», por la decisión del régimen norcoreano de no televisarlo en directo y prohibir el acceso al estadio a sus propios ciudadanos.

En un país regido por el opaco régimen de Kim Jong-un lo habitual es no emitir en directo los partidos de la selección (el anterior encuentro con victoria ante Líbano por 2-0 se mostró con un día de retraso) pero se pensó que se haría la excepción por tratarse del primer cruce intercoreano jugado en suelo norteño desde octubre de 1990: no fue así.

En la primera parte la única incidencia que se dio a conocer, más allá de que no hubo nadie en las gradas, fue que hubo un rifirrafe entre futbolistas de ambos equipos al poco de rodar el cuero y que el lateral izquierdo norcoreano, Ri Yong-jik, vio la amarilla a la media hora de juego. Nada más.

En la segunda parte el portugués Paulo Bento, seleccionador de Corea del Sur, cambió en ataque a Na Sang-ho y Hwang Ui-jo por el joven Hwang Hee-chan, que a sus 23 años está completando un buen arranque de temporada en el Salzburgo, y el gigantesco Kim Shin-wook, que mide 1,98.

Queda por ver si Corea del Norte, tal como ha prometido, entregará al Sur un DVD con las imágenes de un encuentro tan histórico como tristemente extravagante que al final solo sirvió para subrayar la dolorosa brecha que desde 1945 mantiene partida en dos a la península coreana.

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