Arsenal llegó con la moral muy alta luego de buenos resultados consecutivos en liga y Champions, pero Fulham se la quitó.

Los visitantes llegaron como víctimas al Emirates, y cuando nadie lo esperaba, ni ellos mismos, se vieron adelante en el marcador con un autogol de Vermaelen al 66′.

Ahí fue cuando Wenger se puso de pie y comenzó a dar indicaciones por todos lados. Además, puso en el campo todo lo que tenía para atacar.

A Van Persie y Walcott se les sumaron Chamakh y Gervinho, quienes empezaron a preocupar continuamente a Schwarzer, pero el gol no llegaba.

Finalmente al 82′ apareció el villano de minutos antes, Vermaelen, que conectó un balón de cabeza para sacarse la espina de su error y empatar el partido.

No hubo tiempo para más y Arsenal vio cortada su racha de triunfos en la Premier. Se le fueron dos puntos a los Gunners, que siguen viendo a distancia a los primeros lugares de la liga…

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