No se detuvo el tiempo en Madrid, ni en el Bernabéu, se detuvo en el mundo. Millones de ojos nerviosos se disfrutaron 90 minutos de tensión futbolera, de disputa histórica por un balón que vivió dividido entre colores blancos y azulgranas. Y un resultado poco mencionado estos días, debido a la alta expectativa, se fue imponiendo con el pasar del segundero: Madrid y Barça empataron en su segundo partido de liga y primero del maratón al que le faltan los juegos de Copa y Champions.

  • 1Real Madrid
  • 1FC Barcelona
Madrid: Casillas; Ramos, Albiol, Carvalho, Marcelo; Khedira, Pepe, Alonso (Adebayor, 66’); Ronaldo, Di María (Arbeloa, 67’), Benzema (Özil, 56’). DT José Mourinho


Barça: Valdés; Alves, Puyol (Keita, 58’), Piqué, Adriano (Maxwell, 80′); Busquets, Iniesta, Xavi; Messi, Pedro (Afellay, 66’), Villa. DT Josep Juardiola
Goles: 0-1 Messi (penal, 52’), 1-1 Ronaldo (penal, 81’)
Árbitro: César Muñiz Fernández. Expulsó a Albiol al 50’
Incidencias: Jornada 32, La Liga. Estadio Santiago Bernabéu, Madrid.

Y para la emoción total, los dos goles cayeron desde el manchón penal, por los dos cracks sobrehumanos que no habían podido anotar uno al DT Merengue y otro al club culé. Messi adelantó al Barça al inicio del segundo tiempo, cuando se había acomodado mejor el visitante en el campo blanco, y Ronaldo emparejó el duelo a diez minutos del final, cuando empujaba el Real pero con cierta reserva de seguridad catalana.

Curioso pero la segunda parte por más sucia que fue, se liberó de la opresión que vivió en la primera. Madrid entendió mucho mejor el desplazamiento en la cancha que su enemigo y con la sorpresa de Pepe en la contención, Mourinho nulificó el toque insistente blaugrana. Lo estaba logrando: al tiempo que destruía la construcción del juego y la sociedad Xavi-Busquets-Iniesta-Messi, se iba rápido al ataque con Di María, Marcelo y Cristiano, avalados con los toques de Xabi Alonso.

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Pese a lo trabado, Valdés y Casillas sudaron como debían hacerlo ante la oleada de monumentos que tenían por rivales a la ofensiva. Y sacaron todo y consiguieron guardar el cero. También la sufrió la grada que recibió cualquier cantidad de disparos erráticos y que solo aguardaban algún dejo de desconcentración para colocarse dentro de los tres postes.

Así fue: Raúl Albiol no aguantó la presión que comenzó increcendo en el complemento y se colgó del cuello de Villa para sentenciar una parte de la noche blanca. Por lo menos la anímica se vino abajo un buen rato con la roja y el penal que decidió convertir Messi para acabar con su maldición anti-Mou. Y tras unos minutos de angustia local, de supremacía visitante y de apertura del campo, la estrategia se hizo todavía más presente.

Mourinho y Guardiola se debatieron largo y tendido con cambios: siempre uno a respuesta del otro. Primero perdió fuerza el catalán por la sustitución obligada de Puyol y al portugués le quedó mejor que Pepe se regresara a la central y destrabar la media sin Alonso y con Adebayor en punta. Se acomodó mejor Madrid luego del balde de agua fría y comenzó a recordar cómo entretejer juego rápido, sin tanta elaboración y con trazos largos. No lo había logrado durante la primera parte, que lució mejor, pero porque se dedicó a romper y a tener la pelota. Sin el balón fue más peligroso y en uno de los veloces envíos, se consumó la dicha: también penal, también gol. Ronaldo sí le puede anotar al Barcelona y lo dejó demostrado en el 1-1, al cruzar a Valdés.

Heroico y toda la cosa… pero la mala noticia para Mou y excelente para Pep es que los ocho puntos siguen distanciando a uno y otro monstruo del futbol español. Queda la Copa y la Champions. Se viene lo mejor.