Con orden defensivo y aplomo para contener, Milan vence 2-0 a Barcelona en octavos de final de la UCL.

Apostando a defender sin la pelota, Milan brindó un partido impecable en su propósito. Sin arriesgar a la concesión de un error, el equipo rossonero le cerró por completo la avenida a Barcelona, una escuadra que no supo encontrar la puerta para abrir a un rival que se plantó con aplomo e inteligencia para poner a los culés contra las cuerdas.

Firmes en la convicción de contener sin osar, los italianos se permitieron ir al frente con toda intención de capitalizar, de no fallar. Poco, muy poco hicieron al frente, sin embargo fue suficiente para conseguir un triunfo que, posiblemente, no estaba vaticinado en los pronósticos.

Fue al 57′ cuando Boateng, quien ya había dado aviso de peligro en el primer tiempo, puso el 1-0. La ventaja parecía definitiva, no obstante El Shaarawy apeló a su instinto goleador y en vez de apropiárselo, tocó a Muntari para que éste marcara el segundo tanto al 81′. Una anotación lapidaria; una tumba para Barcelona. El lúgubre juego de los culés fue propiciado por unos rossoneros que los maniataron de principio a fin.

Dicen que la perfección es para los dioses, y en todo caso Milan se acercó a ese rubro divino. No dejó hacer nada a Barcelona: Messi figuró como ente desaparecido, Abbiati lució para la estadística, Iniesta pisó la cancha y hasta ahí. Allegri y sus muchachos fueron mejores, fueron perfectos.

MILAN: Abbiati; Abate, Mexes, Zapata, Constant; Ambrosini, Montolivo, Muntari; Boateng, Pazzini (Niang 74′), El Shaarawy (Traoré 87′).

BARCELONA: Valdés; Alba, Puyol, Piqué, Alves; Busquets, Fábregas (Alexis 62′), Xavi; Iniesta, Messi, Pedro.

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