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El líder intratable. Así es Universidad cuando se lo propone y no se tienta el corazón: va arrasando rivales en el torneo regular. A expensas de lo que resulte la liguilla, el público azul y oro estará agradecido por la forma y el fondo que ha logrado el equipo, cuestión que pregona cual doctrina.

  • Necaxa
  • 1Club Universidad
Rayos: Pérez; Salazar (Íñiguez, 46’), Quatrocchi, Ledesma, García; Rincón, Everaldo, L.Pérez; Gandín (Sandoval, 67’), Suárez, Blanco (Cervantes, 46’). DT Sergio Bueno


Pumas: A.Palacios; Verón, M.Palacios, Fuentes, Cabrera (Rojas, 81’); Castro, Chiapas, Cortés (Orrantia, 60’); Palencia (Cacho, 67’), Bravo, Dante. DT Guillermo Vázquez Herrera
Goles: 0-1 Cacho (86’)
Árbitro: Francisco Chacón. Expulsó a Everaldo al minuto 53
Incidencias: Jornada 16 del Clausura 2011. Estadio Victoria de Aguascalientes

Hoy se dio un partido de emociones encontradas, vibrante en cuanto a futbol y espectáculo. Luego de fallar un penal gracias al trallazo de Dante que estremeció el travesaño, los Pumas metieron el único gol del juego cortesía de Juan Carlos Cacho al minuto 86 y abrocharon así la triste noche (otra más) del Victoria, que se despidió así de primera división.

Se gana y se pierde en este hermoso deporte. Las realidades se construyen a partir de identidades, de historias, de pasiones entrañables y de tradiciones. Para los necaxistas, el andar se acabó. Ya solo faltará pelear dignamente dentro de una semana (¡otra más!) contra Pachuca y cerrar el capítulo y comenzar otro para intentar volver al escenario que hoy simplemente adornan.

Para los universitarios, al contrario, la vida se respira diferente. El aire de gloria llena los pulmones de hambre y de seguridad. De confianza para sacar resultados a base de buenos modales futbolísticos. De saber jugar y entender que la desesperación no es parte de este plantel. Así construyeron su victoria, así le desencajaron las caras, los ánimos y la presencia a la afición que fue a despedir a su equipo desdendido y al que volverán a encontrar en una campechana Liga de Ascenso.

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El cotejo brilló. Todo aquél elemento rojiblanco salió a divertirse, a jugar y a pretender alegrar, con la loza de tristeza en la espalda. Pero la inteligencia de Vázquez en el banquillo Puma es de cuidado. El estratega auriazul supo equilibrar la andanada local del inicio y, tocando la pelota, retomó el protagonismo acostumbrado.

Atajadones, risas, gritos… euforia. Hoy se pintaron de héroes los porteros: qué atajadas las de Pikolín Alejandro, las del Conejo. También demostraron coraje los ofensivos del Necaxa. Pero a raíz del control visitante y de la inestabilidad mental del equipo de Sergio Bueno, se cayó el teatro. Vino la expulsión de Barbosa en la segunda mitad, la insistencia capitalina, los roces, los recuerdos de la vergüenza y, finalmente, el cabezazo de Cacho a contraflujo del portero.

Pero, lejos de toda esa densidad de historias, de lágrimas, dolores, glorias y sonrisas, más allá de la postal que regaló hoy el contradictorio y vasto partido de futbol, en el papel se quedan los tres puntos. De tal suerte que al deslizarse hacia Pumas se convierten en 35 poderosas unidades (que prácticamente aseguran el liderato general pensando en liguilla), mientras que al ignorar al Rayo, se desintegran en 14 sencillos y evidentes puntos.