El comienzo del partido daba muestras de que aficionados presentes en el Camp Nou festejarían varios goles. Iniesta reafirmó esa ilusión al minuto 10 tras abrir el marcador con un poema de gol. A partir de ese momento sólo se esperaría el racimo de anotaciones. Sin embargo, la situación fue completamente distinta.

Barcelona encontró en Messi a su rival, pues Viktoria Plzen mucho hizo con cumplir el trámite de saltar a la cancha. Y es que la Pulga se encargó de fallar mínimo cuatro goles cantados. Entre postes, piernas adversarias oportunas y falta de tino, el argentino no pudo anotar. Messi ahogó el grito de aficionados de forma ingrata: primero los entusiasmó con jugadas de fantasía y al mismo tiempo los frustró al no definir dichas jugadas.

Para fortuna de Guardiola, quien ya lucía angustiado en la banca por tener ventaja de un solo gol, David Villa marcó el segundo y definitivo del partido al minuto 82. No obstante la angustia continuó en los minutos finales gracias a Messi, que de nueva cuenta volvió a fallar.

Barcelona ganó con su estilo. Viktoria puede darse por bien servido al recibir dos goles. Messi parece que jugó con la camiseta de la Albiceleste puesta.

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