Al Inter le urgía ganar. A Ranieri también. Y lo consiguieron en el Renato Dall’Ara, ante Bologna.

Pero fácil no fue, como nunca lo es en Italia. A pesar de que fueron más que sus rivales, al Inter le costó mucho elaborar juego. Aun así se pusieron adelante en el marcador con gol de Pazzini al 39′.

Al segundo tiempo un error arbitral le complicó más la vida al Neroazzurro. Tagliavento vio un penal de Samuel y lo señaló. Diamanti lo cobró bien y puso el 1-1.

Se fue Forlán, llegó Milito, y resolvió. También de penal, al 81′, le dio calma a su nuevo DT.

Lucio cerraría la historia al 87′ de cabeza, tras un centro de tiro libre.

Inter está lejos de encontrar su juego, pero cuando menos, ya sumó de a 3.

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