La cosa estaba así en el grupo A: Alemania, ya calificada con todos los puntos disputados en la bolsa, recibía a Bégica, segundo de grupo con 15 puntos, en la Espirit Arena de Düsseldorf.

Turquía, tercero con 14 unidades, no tenía que hacer mucha lógica ni matemática: Alemania vencería, como sucedió, a Bélgica, y ellos tendrían que vencer a la no muy fuerte Azerbaiyán en la propia Estambul.

Pero Había que hacerlo…

Hiddink mandó prácticamente lo mejor tiene. Saltaron a la cancha nombres como Sarıoğlu, Balta, Altintop, Belözoğlu, Toal y Yilmaz. Claro, el sabía que a pesar de la diferencia de equipos y puntos, el partido no era un regalo. Es más, seguro seguía en la mente de los turcos la derrota 1-0 en Azerbaiyán el 12 de octubre del año pasado. Además, Hiddink y sus jugadores no habían podido ganar en los dos últimos partidos frente a Austria (0-0) y Alemania (1-3).

Los rojos entonces salieron a comerse la cancha. Le recortaron todos los espacios a sus contrarios, que rara vez pudieron preocupar el arco de Bolat. Turquía tenía de su lado la gente, los puntos, el balón, la motivación… Pero, al menos durante todo el primer tiempo, no el marcador.

Para la segunda parte Guus Hiddink retiró a Kazim-Richards, el del Galatasaray, y lo sustituyó por su compañero de equipo Selçuk Inan. En ese momento cambió también el partido y el destino del grupo A.

Yilmaz, a quien vemos en Champions con Trabzonspor, finalmente consiguió el gol que le da a Turquía la posibilidad de enfrentar el repechaje. A partir de ahí congelaron la pelota y se aferraron a su segundo puesto.

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Así que Hiddink lo volvió a hacer. No están aún en la Euro, pero Turquía ya libró la fase eliminatoria, y ahora esperará rival para jugarse, a dos partidos, el viaje a Polonia-Ucrania 2012.