Valencia no pudo ante Atlético de Madrid, que ganó 0-1 en Mestalla y así avanza a la final de Europa League con global de 5-2.

Desde el primer minuto de juego las cartas estuvieron marcadas, Valencia se encargaría de atacar y Atlético a defender. En su propósito, el equipo de Unai Emery lo intentó, pero lo hizo sin poner en riesgo al rival. A lo mucho generó dos llegadas de peligro, mismas que Courtois resolvió con atajadas. Para el segundo tiempo, Valencia se cansó, terminó agotado tanto en lo físico como en lo mental al no poder doblegar a una defensa colchonera sumamente ordenada.

Por su parte, la escuadra del Cholo Simeone finiquitó el partido, y de paso la serie, gracias a la paciencia. Desde esperar a tener un balón en su poder hasta tocarlo para buscar una jugada encontró la virtud de su sistema. De los botines de Diego se desprendió un pase magistral a Adrián, quien recibió el esférico con el pecho y sacó un remate que se convirtió en un golazo. Al 60′ ya todo estaba definido.

Para la recta final lo más destacado fue una confusión del árbitro. Al disputar un balón en juego aéreo, Tino Costa lo toca con la mano, pero el colegiado marca penal en favor de Valencia por considerar que Tiago fue el infractor. El colchonero montó en cólera y se volvió loco: reclamó al nazareno, agredió a Soldado e insultó al que se le puso enfrente; se fue expulsado al 80′. Una vez que se fue de la cancha, el árbitro rectificó y desistió del penal marcado. En fin.

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Simeone y su Atlético reiteran que su buen paso no es producto de una varita mágica, sino de una idea fija, de un estilo que guste o no se cumple a cabalidad en el terreno de juego. Ya están en la final de Europa League y lo logran tras haber demostrado ser superiores a Valencia a lo largo de 180 minutos. Ahora van por cumplir el sueño ante el Athletic de Bielsa.