Barcelona no se salió de su libreto. Jugó a lo que sabe. Esta noche catalana goleó 4-0 al BATE bielorruso apoderándose por completo del balón, creando combinaciones impensadas y llegando mucho al arco rival. Lo increíble es que en el Camp Nou se presentó la filial, el Barça B.

El partido fue de un solo lado. Para trasladar la explicación a números, en el segundo tiempo, cuando se acentuó el dominio, BATE sólo pudo completar 40 pases. El portero Pinto, si acaso, la tocó tres veces en esa mitad.

Fue la victoria 150 de Guardiola en 208 partidos. Inició el camino al 35′, con un gol de Sergio Roberto, uno de los jugadores titulares de la filial.

Jonathan Dos Santos también fue de los que inició el partido. Conformó en media cancha un grupo muy talentoso junto Thiago, ya parte del primer equipo, y su hermano Rafinha. Ellos tres, a ratos, suplieron a Xavi, Iniesta y Busquets como una calca exacta. Fue un espectáculo verlos.

Para el segundo tiempo, a pesar de la mínima ventaja, Guardiola se dio cuenta la enorme superioridad sobre su rival. El técnico se animó y modificó todo el esquema para poner una línea de tres, y aveces sólo dos, en el fondo. Retiró a Jonathan, quien concentrará para el fin de semana contra el Madrid, y metió a Muniesa.

El cambio de dio resultados a los pocos segundos. Montoya, lateral ya convertido en extremo, marcó al 60′ el 2-0. Y tres minutos después, otra vez por la derecha, Cuenca llegó a fondo, centró retrasado y Pedro definió de taconazo entre las piernas del portero Gutor.

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Siguieron los cambios. Ingresó Gerard y Riverola, de 17 y 20 años en ese orden, y el equipo no cambió.

Ya con goleada el ritmo disminuyó, pero el guión fue el de siempre. Aun así, el “veterano” Pedro alcanzó a poner uno más. Fue de penal, al 87′.

Actuación redonda del “Barça B”, que si bien enfrentaron a un rival menor, dejaron una impresión que se entendió como un notable vistazo al futuro.