RaúlEn algún día de esos en los que la filosofía del futbol no alcanza explicación y la incomprensión humana intenta calificar, estaba con un gran amigo escogiendo de entre dos jugadores el mejor y llego el turno de Raúl, no recuerdo con qué pareja estaba compitiendo, pero la respuesta de mi amigo fue contundente, de entre todos Raúl es el mejor. Hoy esa respuesta toma fuerza, y debido a la despedida de Raúl del Real Madrid ese recuerdo llego a mi mente.

Hay ocasiones en las que el futbol es injusto como lo fue con la Holanda de Cruyff en el 78, o con la de Bergkamp en el 98, o la de Van Basten de los ochenta, solo por dar unos ejemplos, pero el futbol así es en su naturaleza, ser injusto, dar la victoria al que menos la merece, vitorear al jugador que no juega, galardonar a las estrellas del lente y no a los de la cancha, pero hubo una historia que nos demostró y nos dio esperanza de que el futbol en Madrid hizo justicia y esa historia es la de Raúl Gonzales Blanco.

Un futbolista completo, un delantero entero, un soldado blanco limpio, uno de esos que ya no existen de los que se pintan del mismo color toda su carrera hasta hoy que decide marcharse al Shalke 04, más que nada porque el cuerpo técnico no lo ve en el Madrid, pareciera que ellos no saben que el Madrid no se ve sin Raúl, que la eternidad merengue radica en dos nombres el de Di Stéfano y el de Raúl, hoy se va porque Mourinho no entiende lo que el “Ángel de Madrid” le entregó al equipo, hoy se va porque no quiere estar en la banca y va a buscar la revancha y a demostrar las ganas que tiene por jugar a lo que más ama, el futbol.

“El Ángel de Madrid”, no pudo existir un mejor sobrenombre para el siete eterno, no era un futbolista común, era el vigilante de la integridad del futbol, era el justiciero español y el defensor de la historia merengue, era el pariente cercano de la Cibeles, nunca tuvo una mejor amiga como esa diosa que celebró junto con él los mejores años de su vida y los mejores también del Madrid, fue inocente, limpio, legal, valiente, honesto y todas las cualidades de un ángel. Luis Omar Tapia no estaba tan errado cuando lo bautizo de esa manera.

Lee también   Ganador del Rincón Sapiens III: Alberto Aceves

No es el mejor por todos los récords, no es el mejor por todos los goles, no es el mejor por todos los premios ni tampoco por el reconocimiento de las mismas estrellas: Diego, Pele y hasta Di Stéfano. Es el mejor por la combinación de todo y el plus que le da su calidad como persona: es el mejor por su humildad, por su labor social, por su humanidad entera y por las lágrimas que el día de su despedida bañaron al Bernabéu de tristeza. Raúl es completo en la casa blanca y a la casa blanca le faltara un pedazo de césped, y le sobrara un poste si no está Raúl. Necesitaran tres balones para no extrañarlo tanto, Raúl, La Cibeles, la Casa Blanca, la afición merengue, la pelota y todo el mundo llora con su partida.

El futbol hizo justicia con Raúl. Se convirtió en el mejor, el de siempre y el de nunca. El mejor en su posición, el mejor de capitán y el único siete que se recordara por siempre. El de siempre: siempre está ahí, siempre anotaba, siempre festejaba con su anillo, siempre reía, siempre goleador, siempre Raúl. El de nunca: nunca fallaba, nunca recriminaba, nunca hacia a alguien menos, nunca se le subió la fama, nunca olvidará al Madrid, nunca Madrid ni el mundo entero lo olvidarán.

Raúl fue videojuego, Raúl fue fantasía, fue millones de niños que eran Raúl anotando goles bajo los árboles de las calles y entre las piedras del llano, Raúl fue marca, fue dinero, fue comercial de Pepsi, fue mercadotecnia, fue humano, fue futbolista, fue el 7, fue el delantero del once ideal de muchos, fue la compañía de Pelé, Maradona y Cruyff en el equipo de ensueño, Raúl será jugador del Shalke 04, Raúl podrá volver al Madrid a retirarse o ser algún día entrenador, presidente, consejero o solo un aficionado mas, sea lo que sea, fuese lo que fuese Raúl de entre todos, el mejor.