rincón

Cuéntenme una historia que no me sepa. Háganme sentir de otro país, de otro planeta, de otra realidad. Desborden por derecha y también por izquierda. Sean seguros a la hora que hay que serlo y que nuca, óiganme bien, nunca les tiemblen las “patitas”.

No hace falta que el Vasco Aguirre lo diga en un programa español para saberlo: somos tercermundistas, no aspiramos a mucho y vivimos en un país lleno de inseguridad e impunidad. Pero ustedes, sí ustedes, los once que salen al campo y los más que se quedan en la banca, ustedes que hacen realidad el sueño no cumplido de más de sesenta millones de mexicanos, cuéntenme por primera vez desde que nací, una historia que no me sepa.

El mundial, el año pasado estaba a la vuelta de la esquina, ahora, ni eso; lo tenemos aquí, ya nos alcanzó, ya huele a Sudáfrica y apesta, otra vez, al: ¡ya merito! Seamos sinceros sin ser timoratos, el local, nuestro primer partido e inauguración de la justa mundialista es un flan, es endeble, no hay que temerle ni al señor Blatter, ni al público ni a nosotros mismos.

El problema es de ahí en adelante, es ahí donde los quiero ver, Uruguay, aunque es un histórico por haber sido campeón de dos mundiales; no perdamos piso, eso fue mucho antes de que todos, sin temor alguno de escribirlo, los que lean esto hayan nacido, por allá en el año de nuestro señor, cuando aún existía la garra charrúa. Francia, está para pelearle a todos: España, Brasil, Holanda… La lista élite contra los que Francia puede competir al tú por tú, es interminable, el único y pequeño problema de los galos simple y sencillamente está en la banca, y así mis amigos, no se puede ganar.

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Los verdes, una vez más llegan con la presión de un país cien por ciento futbolero, que si regresamos sin nada: no va a pasar nada. Un técnico que llega y hace las veces de salvador, de redentor, y que bien puede gustarnos o no, lo amamos. Jugadores, que como nunca antes, prometen, algunos (pocos) juegan en Europa, otros (muchos) entrenan en Europa. Y es que esta historia ya la vi, E.U.A. ´94: adiós en penales contra la sorpresa búlgara. Francia ´98: nos despedimos con aquel viejo adagio: el fútbol se juega once contra once, un balón…y siempre gana Alemania. Corea-Japón ´02: ¿Comento? O ¿ni lo recordamos? Alemania ´06: con la cara al cielo…y nada más, una pintura de Maxi Rodríguez y a hacer las maletas.

Es por eso que se los pido, que se los ruego, como amante del juego del hombre, el juego de la pelotita, el pambol, el fucho, como quiera que le digan pero ¡háganme la buena! Hagan que mis lágrimas, mis gritos, mis días de gloria y mis días de odio brutal surtan efecto, sáquenme de aquí, de nuestra realidad, díganle al mundo, a los que están del otro lado del Rio Bravo, a mí, a mis familiares y amigos, que México puede llegar al quinto partido, y como decimos en mi pueblo: de ahí pa´l Real…